lustroso

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lustroso, a

1. adj. Que tiene lustre ha dejado las baldosas de la cocina lustrosas. brillante mate
2. Que tiene un aspecto sano por el buen color y tersura de la piel se nota que está recuperado porque está lustroso. saludable enfermizo
3. Se aplica al animal que tiene un aspecto sano por su gordura y el brillo del pelo.

lustroso, -sa

 
adj. Que tiene lustre.

lustroso, -sa

(lus'tɾoso, -sa)
abreviación
1. apagado que tiene brillo unos cabellos lustrosos
2. que tiene aspecto saludable un rostro lustroso
Traducciones

lustroso

brillant

lustroso

glanzend

lustroso

brilhante

lustroso

المصقول

lustroso

błyszczący

lustroso

光泽

lustroso

光澤

lustroso

Lesklý

lustroso

מבריק

lustroso

광택

lustroso

ADJ
1. (= brillante) [zapatos] → shiny; [pelo] → glossy, shiny
2. (= saludable) → healthy-looking
Ejemplos ?
-¿Qué pedirá el ladrón por la perla? Mahomet, cuya cara redonda y lustrosa reflejaba la paz, dijo, extendiendo el brazo: -Allí está.
En el abandono de su letargo calenturiento reaparecía más claro el sello de la raza, lo oblicuo de los ojos, lo menudo, como rudimentario, de las facciones, la expresión mística, infantil, ingenua, de la faz, lo exiguo de la cabeza, la negrura lustrosa del lacio pelo.
El color, parecido al de las bandas del extraño espectro del meteoro, era casi imposible de describir; y sólo por analogía se atrevieron a llamarlo color. Su contextura era lustrosa, y parecía quebradiza y hueca.
La tigre de Bengala, Con su lustrosa piel manchada a trechos, Está alegre y gentil, está de gala. Salta de los repechos De un ribazo, al tupido Carrizal de un bambú; luego, a la roca Que se yergue a la entrada de su gruta.
Sí, estaría a mi lado, Dándome sus sonrisas, Ella, la que hace falta a mis estrofas, Esa que mi cerebro se imagina; La que, si estoy en sueños, Se acerca y me visita; Ella que, hermosa, tiene Una carne ideal, grandes pupilas, Algo del mármol, blanca luz de estrella; Nerviosa, sensitiva, Muestra el cuello gentil y delicado De las Hebes antiguas; Bellos gestos de diosa, Tersos brazos de ninfa, Lustrosa cabellera En la nuca crespada y recogida, Y ojeras que denuncian Ansias profundas y pasiones vivas.
Le resbalan los zapatos en la corteza lustrosa, los ramojos le fustigan elásticamente el rostro, alarga el brazo y se coge a una rama, asomando la cabeza por entre las hojas mojadas.
Eran viejas de treinta años, arrugadas y caducas, con esa fealdad quimérica de los ídolos. Su espalda lustrosa brillaba al sol, sus senos negros y colgantes recordaban las orgías de las brujas y de los trasgos.
Don Miguel y la mujer gorda caminaban en el centro de la calle lustrosa, con la canasta donde golpeaban los trastos de hacer café; don Gaetano, sepultadas las manos en los bolsillos, el sombrero en la coronilla y un mechón de cabellos caído sobre los ojos, y yo tras ellos, pensaba cuán larga había sido mi primera jornada.
Cedan de hoy más la palma y alabanza los pardos, negros y celestes ojos a los divinos tuyos, que colora con su verdor alegre la Esperanza: la mejilla lozana de la rosada Aurora iguala apenas la lustrosa grana que en tu fresca mejilla aun de la rosa el rosicler humilla; humilde tributario es de tu blanca tez el mármol pario; y al oro envidia diera tu riza y abundosa cabellera; merecedora de adornar un día, coronada de estrellas, la vasta frente de la Noche umbría.
Una perdiz con plumas quiso tragarse, y no dejaba cosa que no la deshiciese, por alta que estuviese: trepaba a la lustrosa reluciente espetera, derribando sartenes y asadores, y con estas demencias y furores, en una de fregar cayó caldera (trasposición se llama esta figura) de agua acabada de quitar del fuego.
¿Ni cómo nunca pintará mi verso las mezclas mil y visos y cambiantes, y el rico tinte sin cesar diverso y en cada cambio más hermoso que antes? No del pavón la descogida cola tanta vistosa variedad remeda, ni así dora, carmina y tornasola el arte humano la lustrosa seda.
Después de meditar un instante optó por la primera solución, pues la distancia que lo separaba de la costa era considerable, y como el sol muy pronto se encontraría debajo del horizonte, la falta de luz haría, al regreso, muy problemático que volviese a encontrar el cuerpo sumergido de la ballena que sólo mostraba una parte insignificante de su negra y lustrosa piel por encima del agua.