lupercales

lupercales

s. f. pl. HISTORIA Fiestas romanas que se celebraban en febrero, en honor del dios Pan.

lupercales

 
f. pl. Fiestas que celebraban los romanos en agosto en honor del dios Pan.
Ejemplos ?
Cristiano, creo que vale más nuestra María llorando, nuestra severa semana santa, y las suntuosas ceremonias de nuestros templos, que la impúdica Venus, las nauseabundas fiestas Lupercales, y los vergonzosos sacrificios de Baco y de Plutón.
Los sitios consagrados a Lucina por los antiguos griegos son los santuarios donde las mujeres en cinta piden hoy a los santos de su devoción un buen parto. Las fiestas de la Candelaria, dedicadas a bendecir los cirios, corresponden a las antiguas fiestas lupercales.
Roma, cuyos excesos colosales de grandeza e infamia, de heroísmo y vileza, de orgullo y de cinismo, su gloria y su baldón hacen iguales, prostituyó en las fiestas lupercales la honra de sus matronas, con el mismo desdén bufón y abyecto servilismo con que adoró sus monstruos imperiales.
Los sabios de todos los tiempos se han servido de los locos: se permiten de buena gana al pueblo sus lupercales y sos saturnales, con tal que obedezca; y no se asan las gallinas sagradas que han prometido la victoria á los ejércitos.
Fue llamado así en honor a las februa en las Lupercales, el festival de la purificación en la Antigua Roma: los sabinos celebraban una fiesta anual de purificación que llamaban februa (de februum, una especie de correa), en una fecha que hoy se identifica como el 15 de febrero.
Ofrecieron sacrificios en la cueva del Lupercal en la base del Monte Palatino, de cuyo rito se originó el festival religioso de las Lupercales.
Este conflicto llevó a Rómulo a matar a su hermano Remo y fundar su nueva ciudad, Roma. Lupercales Anna Maria Carruba: La Lupa Capitolina.
Llegaron a incorporarse tantas fiestas que los días festivos eran más numerosos que los laborales. Las más importantes eran las fiestas lupercales, saturnales, equiria y de los juegos seculares.
En 2014, el papa Francisco decidió participar de la celebración de San Valentín, en un intento por devolverle el sentido religioso a esta festividad surgida en principio para contrarrestar a las paganas lupercales.
Puede deberse a un origen remoto como las bacanales, las saturnales (al dios Saturno) y lupercales, celebraciones que se conocieron tanto en la Antigua Grecia como en la Roma clásica.
Las antiguas sodalidades eran: Lupercos, que celebraban la fiesta de las Lupercales, que se celebraba el 15 de febrero con una ceremonia en memoria de la lactancia de Rómulo y Remo por la loba.
En febrero de 44 a. C., durante las fiestas lupercales (15 de febrero), Antonio ofreció públicamente una diadema a César. Este hecho poseía un significado preciso: la diadema era el símbolo propio de un rey, y César, al rechazarla, demostraba, una vez más, que no estaba interesado en asumir el título de Rey.