lujoso


También se encuentra en: Sinónimos.

lujoso, a

adj. Que tiene lujo conduce un coche lujoso; me invitó a un restaurante lujoso. fatuoso

lujoso, -sa

 
adj. Que tiene o gasta lujo.
Díc. de la cosa con que se ostenta el lujo.

lujoso, -sa

(lu'xoso, -sa)
abreviación
que tiene o muestra mucha riqueza un automóvil lujoso
Traducciones

lujoso

lussuoso

lujoso

luxusní

lujoso

luksuriøs

lujoso

ylellinen

lujoso

luxueux

lujoso

luksuzan

lujoso

贅沢な

lujoso

호화로운

lujoso

luxueus

lujoso

luksusowy

lujoso

luxuoso

lujoso

lyxig

lujoso

หรูหรา

lujoso

lüks

lujoso

sang trọng

lujoso

豪華

lujoso

ADJ
1. (= fastuoso) → luxurious
2. (= profuso) → profuse
Ejemplos ?
Aquel lujoso mueble era toda una obra, excogitada y dirigida por el minucioso aristócrata; estaba provisto de grandes ruedas que facilitarían la conducción del enfermo de una parte a otra, articulado por medio de muchos resortes, que permitían darle forma, ora de lecho militar, ora de butaca más o menos trepada; con apoyo, en este último caso para extender la pierna, y con su mesilla, su atril, su pupitre, su espejo y otros adminículos de quita y pon, admirablemente acondicionados.
Me hace llorar, pero así es la realidad. ¡Estamos en un valle de lágrimas!, ¡Y que vestuario tan lujoso! ¡Y las casas de los ricos cómo se ven!.
En un lujoso aposento y en derredor de una mesa de viandas exquisitas y ricos vinos cubierta, sentada entre don Gonzalo y don Juan está Sirena, para ambos encantadora, mas para don Juan risueña.
En lujoso escritorio el rey de la industria, el señor del capital, calcula; las cifras nacen de su cerebro y nuevas combinaciones van allá, lejos de la opulenta morada, a disminuir el calor del hogar y los mendrugos de los proletarios; trabaja, trabaja; también él trabaja.
La nieve, fina, blanda, de fantástica levedad, caía sin prisa, y la veíamos al través de los vidrios, con lo cual se aumentaba esa extraña y dulce sensación de seguridad y egoísmo característica del invierno en interior lujoso.
Diósele a ésta, al cabo, la última mano; pero como la Regencia no se había acordado aún ni el monarca asomaba por ninguna parte, para entretener la impaciencia de los de afuera y los desmayos de los de adentro, a quienes no aliviaban ya los banquetes, por sobrado frecuentes, decretáronse fiestas nacionales, y salió Rivero, el demócrata, a la calle, en lujoso carruaje, precedido de cuatro batidores, seguido de una escolta de honor y llevando al estribo al capitán general de Madrid; formaron los voluntarios en la plaza de las Cortes, se leyó desde un andamio la nueva Constitución, y se le dieron los vivas de ordenanza a duras penas, mientras el general Prim despilfarraba el oro para instalarse regiamente en el palacio del ministerio de la Guerra.
Nati se miraba en el espejo turbio del armario desvencijado, adquirido de lance... Tal sombrero debiera reflejarse en las triples lunas de lujoso tocador.
¡oh, qué gran sable!-y le abrochó por la cintura el cinturón de charol-¡oh, qué cinturón tan lujoso!-y le dijo: «Anda, Bebé: mírate al espejo; ése es un sable muy rico: eso no es más que para Bebé, para el niño».
El enamorado galán no tenía escrúpulo para presentarse en público con su querida, y en una época en que Amat iba a pasar el domingo en Miraflores, en la quinta de su sobrino el coronel don Antonio Amat y Rocaberti, veíasele en la tarde del sábado salir de palacio en la dorada carroza de los virreyes, llevando a la Perricholi a caballo en la comitiva, vestida a veces de hombre y otras con lujoso faldellín celeste recamado de franjas de oro y sombrerillo de plumas, que era Miquita muy gentil equitadora.
Moreno, vivaces ojos, negros bigote y perilla, aladares y copete, boca grande, falsa risa, formando todo un conjunto de inteligencia y malicia, con una expresión de aquellas que inquietan y mortifican. Lujoso era su atavío, mas negligente, y tenían no sé qué sus ademanes de una finura postiza.
Eran las 10 de la mañana cuando formaban los bizarros regimientos, poniendo armas en pabellón, y se desgranaban algunos Cívicos a tomar un café al lado de la Matriz, a espera del Gobierno con su lujoso séquito de empleados civiles y militares, en que lucirán los galones, charreteras y sombrero apuntado, lo mismo que el calzón corto y media de seda, zapato con hebilla y casaca negra de fa da redonda.
Ahora, la estancia ha crecido; la marca del mojinete requiere otro marco más lujoso, alguna casa elegante y bien construida, pues ella se luce en la cadera de millares de vacunos.