lucido

(redireccionado de lucida)
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lucido, a

1. adj. Que se hace o puede hacerse con lucimiento o esplendor le han dado un papel lucido.
2. Se refiere a la cosa que es selecta y abundante entre las demás de su misma clase la acompañaba un lucido cortejo. excelente
3. estar o ir alguien lucido Se dice, en sentido irónico, de quien se cree que va a sufrir un chasco, o lo ha sufrido ya.

lucido, -da

 
adj. Que obra con gracia, liberalidad y esplendor.
Sinónimos
Traducciones

lucido

fastoso

lucido

ADJ
1. (= espléndido) → splendid, magnificent
fue una boda muy lucidait was a splendid o magnificent wedding
la actriz tuvo una actuación muy lucidathe actress gave a splendid o magnificent o stunning performance
2. estar lucido; quedar(se) lucido (iró) → to make a mess of things
¡estamos lucidos!a fine mess we're in!
lucidos estaríamos siit would be awful if ...

lúcido-a

a. lucid, clear of mind.
Ejemplos ?
En medio de la alameda Había un arco muy pintado Con colores de la patria: Gente, amigo, como pasto, Y una mozada lucida En caballos aperados Con pretales y coscojas, Pero pingos tan livianos Que a la más chica pregunta No los sujetaba el diablo.
-Mi honor fuera se queda, que no es prenda el honor para lucida en tales sitios; te confieso que con el engaño descubierto se acabó la fe, mas no el amor, que no por tu perfidia te veo menos hermosa; con que así, me desengaño y quiero ser tu amante preferido, mas no el único, que cardenales, príncipes y embajadores no son para despreciados.
Bastaría mirar sin prevención todo esto, aunque se careciese de otras pruebas, para entender que el marqués y la marquesa se amaron de verdad; porque del enlace frío y por mero cumplimiento de un deber, no nace jamás tan lucida y generosa prole.
Y como era preciso, cada uno llevó a la fiesta su mejor caballo; de manera que cosa más lucida ni se ha visto jamás ni se ha pensado.
En 1562 regresó al Perú, y sin perder minuto erigió en Chérrepe una capilla consagrada a la Virgen, hasta que más tarde se trasladó a la villa en donde se celebra cada año por diciembre la tan famosa como lucida feria.
En el paraje mentado que llaman Cancha Rayada, el General SAN MARTÍN llegó con la grande Armada. Cielito, cielo que sí, era la gente lucida, y todos mozos amargos para hacer una envestida.
Púsose borceguíes y zapatos, de dos dediles de segar abiertos, que con pena calzó, por estar tuertos; una cuchara de plata por espada; la capa, colorada, a la francesa, de una calza vieja, tan igual, tan lucida y tan pareja, que no será lisonja decir que Adonis en limpieza y gala, aunque perdone Venus, no le iguala; por gorra de Milán, media toronja, con un penacho rojo, verde y bayo, de un muerto por sus uñas papagayo, que diciendo: «¿ Quién pasa?» cierto día, pensó que el Rey venía, y era Marramaquiz, que andaba a caza, y halló para romper la jaula traza; Por cuera, dos mitades que de un guante le ataron por detrás y por delante, y un puño de una niña por valona.
-Para ti se hizo el mundo -dije yo luego que le vi-, que tan descuidado vives y con tanto descanso y grandeza. ¡Qué bien empleada hacienda, qué lucida!
Las industrias gráficas tienen una lucida representación en Paya, el antiguo y simpático impresor de la plaza de la Constitución, hoy brillantemente secundado por su hijo; y en Albors, litógrafo meritísimo, que hace trabajos tan perfectos como pudieran salir de la mejor litografía del mundo.
Las picas de los bravos marquesotes, de varas de medir y de virotes, y ya de los plebeyos, baquetas de Babiecas y Apuleyos, sin escuadras gallardas que llevaban, en forma de alabardas, aquellos cucharones con que suelen sacar alcaparrones, y con las palas, como medias lunas, las sabrosas de Córdoba aceitunas (Córdoba, donde nacen andaluces Góngoras y Lucanos); y, encendidas las cuerdas en las manos, no de Milán dorados arcabuces llevaba la lucida infantería, mas de huesos de piernas de carnero, que gatos de uno y otro pastelero trujeron a porfía (que no fueron de gato de ventero, sospechosos en tales ocasiones), y de huesos de vaca los cañones para batir la torre.
Jura de la Independencia En la misa de acción de gracias celebrada en la Iglesia Catedral a la mañana siguiente, 5 de Noviembre de 1820, sube a la tribuna sagrada el doctor Andrés Beltrán de los Ríos, orador de florida elocuencia y decidido propugnador de la emancipación, que ha dejado pruebas innegables de su valer literario y lucida actuación cívica.
Instalado en palacio, desplegó el lujo de un pequeño monarca, implantó la etiqueta y refinamientos de una corte, y pocas veces se le vio en la calle sino en carruaje de seis caballos y con lucida escolta.