lubricidad


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lubricidad

s. f. Carácter de lúbrico o resbaladizo.

lubricidad

 
f. Calidad de lúbrico.

lubricidad

(luβɾiθ'iðað)
sustantivo femenino
cualidad de lo que es resbaladizo la lubricidad del látex
Sinónimos

lubricidad

sustantivo femenino

lubricidad:

lujuriaimpudicia, obscenidad, lascivia,
Traducciones

lubricidad

lubricity

lubricidad

lubricità

lubricidad

smøreevne

lubricidad

smörjande

lubricidad

SF
1. (= deslizamiento) → slipperiness
2. (= lujuria) → lewdness, lubricity (frm)
Ejemplos ?
Se echa de nuevo sobre el sofá, la Duelos regresa a su lugar, la muchachita se limpia, se consuela y vuelve a su cuadrilla, y el relato prosigue, dejando a los espectadores persuadidos de una verdad de la cual, creo, estaban imbuidos desde hacía tiempo, a saber, que la idea del crimen supo siempre inflamar los sentidos y conducirnos a la lubricidad.
Los condujo, pues, a una finca de su hermano, y convencido de encontrar en un nuevo crimen las chispas de lubricidad que el placer acababa de hacerle perder, inmoló a los dos a sus pasiones feroces y acompañó su muerte con episodios tan picantes y tan crueles que su voluptuosidad renació en el seno de los tormentos a que los sometió.
Es obedecido, sus manos se extravían sobre otras partes, la lubricidad lo embriaga, su pequeño instrumento, bajó las sacudidas voluptuosas de Julia, parece endurecerse un momento, el canalla blasfema, la leche fluye y suena la hora de la cena.
Cuando hube terminado, recogió el plato, respiró con delicia el delicioso manjar que contenía, tocó, besó, olfateó el mojón y luego, diciendo que no aguantaba más y que la lubricidad lo embriagaba— ante la contemplación de un pedazo de mierda más delicioso que ninguno de los que había visto nunca en su vida, me rogó que le chupara la verga.
Poco después, se levantó, la niña le tendió los brazos como para abrazarlo, él la besó como un padre, sin ninguna clase de lubricidad.
Ruega a su hermano que acomode allí a Agustina, con las nalgas contra los muslos de Céfiro, y el duque, jodiendo, por decirlo así, a la vez a una muchacha y a un joven, para añadir a ello más lubricidad, menea el pito de Céfiro sobre las lindas nalgas redondas y blancas de Agustina y las inunda con ese semencito infantil que, como puede imaginarse, excitado por una cosa tan linda, no tarda en fluir abundantemente.
Aquella noche se cambió de sexo a las cuadrillas: las muchachas de marinero y los muchachos de modistillas, su vista era encantadora, nada excita tanto la lubricidad como este pequeño trueque voluptuoso; es agradable encontrar en un muchachito lo que lo asemeja a una muchachita, y ésta es mucho más interesante cuando, para complacer, imita el sexo que se desearía que tuviera.
Finalmente, tras haberme pedido que disimulara todo lo que pudiera esta indigna parte (empleo su expresión), con sus dos manos manoseó durante un buen rato y con lubricidad mi trasero; lo separaba, lo juntaba, acercaba a él su boca y una vez o dos hasta sentí que la colocaba sobre el agujero, pero no se estremecía aparentemente, no había señales de nada.
Un recrudecimiento de lubricidad, más que otra causa, había sin duda dictado aquel arreglo, porque las cabezas se calentaron tanto durante aquella velada, que por unanimidad nadie se acostó, y resulta difícil imaginar cuántas suciedades e infamias hubo en cada habitación.
Me arremangó, examinó mi trasero con toda la lubricidad de un libertino consumado y luego me dijo que ya no le sorprendía la elección de D’Aucourt, porque yo tenía uno de los más bellos culos de París.
Pero renuncia por un instante a esos prejuicios de opinión y que el otro esté perfectamente bajo tus cadenas, con la misma autoridad, encontrarás mayor la idea del crimen y necesariamente tu lubricidad será doble.
Nuestros amigos, ya ebrios ante la idea de las voluptuosidades tan de su gusto que los esperaban, terminaron de calentarse la cabeza con una prodigiosa cantidad de vinos y licores, y se levantaron de la mesa para pasar al salón, donde los esperaban los pacientes, en tal estado de embriaguez, furor y lubricidad que no existe nadie seguramente con deseos de encontrarse en el lugar de aquellos desgraciados delincuentes.