lolo


También se encuentra en: Sinónimos.

lolo, a

s. Chile Adolescente, persona que no ha alcanzado la edad adulta.

lolo

 
adj.-com. etnog. Díc. del individuo perteneciente a un pueblo premongol del SO de la R. P. de China. Los lolos viven de la recolección.
Traducciones

lolo

/a SM/F (Chile) → boy/girl, teenager, teen (EEUU)
Ejemplos ?
En él vino a este mundo el primer hijo de Estrellita del Alba. Lolo le pusieron por nombre; su abuela le cortó el ombligo con la faca del padre, y éste dió a la criatura el primer baño de limpieza.
«Al mayor -son decires de Lolo-, la vieja con sus melindres, Estrella con sus dengues y la cueva con su falta de aire y de luz, se lo habían encanijao».
Fue un momento de pausa; el preciso a levantar los revólvers, apuntar y hacer fuego; pero aquel momento bastó a Estrella para abrazarse a Lolo.
-Por veinte años dice el cántaro que nos pertenecemos -exclama Lolo. -Por veinte años ha dicho el cántaro. Por toa la vía digo yo -responde Estrellita del Alba.
Tú, ¿qué dices? -Por toa la vía y más allá -recontesta Lolo. Y cogiendo a su mujer entre sus brazos, le da un beso en la boca. Es la consagración de su dicha.
El más viejo de la tribu empuña la sonanta; la moza más joven se dispone a cantar. Lolo y Estrella se colocan uno frente al otro; la copla sube al aire y el baile comienza, cadencioso, solemne, tal que si fuera, un rigodón de príncipes.
Los ruiseñores trovan sobre las copas de los árboles; el perfume de los naranjos se hace más penetrante; a los oros del sol, suceden las platas de la luna. Todo bosque es misterio. Lolo y Estrellita del Alba se alejan por entre los naranjos.
Y cogiendo a Lolo el cuchillo, añadió, encarándose con los suyos: -Por la zepurtura de mi mare, por la gloria de su alma, y malos mengues me trajelen, si, como toquéis tan siquiera a un pelo de mi hombre, no me jinco el cuchillo en mitá del pecho, diquiá la empuñaura.
Vestía Lolo acampanados pantalones de finísima pana, faja azul turquí, chaleco de rameados colorines y chaqueta con alamares y caireles de oro.
El cántaro ritual yacía sobre una manta de madroños rota en veinte pedazos; machos y hembras, hecha reverencia a su monarca, formaban dos grupos a un extremo y otro del bosque; sus criaturas oscilaban entre los dos grupos; al fondo, enjaezadas con orejeras y borlones, alineábanse las caballerías, y en el centro de la natural decoración, Estrella y Lolo, cogidos por las manos y apretándolas firme, contaban los pedazos del cántaro.
Anda, Lolo. Y, vaya, que lo prometío se cumple. Los hermanos hicieron ademán de agredir; pero el viejo, llorando de pena y de rabia a la vez, les gritó: -¡Dejarlos, dejarlos!...
Y el viejo volvió la espalda, sollozando, mientras las imágenes de Lolo y Estrellita del Alba se desvanecían entre las sombras de la noche.