locuaz

(redireccionado de locuaces)
También se encuentra en: Sinónimos.

locuaz

(Del lat. loquax, -acis, hablador.)
adj. Que habla sin contención ni discreción es un joven locuaz, pero muy agradable . charlatán
NOTA: En plural: locuaces
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

locuaz

 
adj. Que habla mucho.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

locuaz

(lo'kwaθ)
abreviación
que habla con mucha facilidad El mejor de mis amigos es muy locuaz
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

locuaz

adjetivo
hablador*, verboso, parlanchín, charlatán.
Hablador y verboso significan que habla mucho; parlanchín y charlatán, que habla demasiado.
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.

locuaz:

bocerasparlanchín, gárrulo, chivato, bocazas, hablador, charlatán,
Traducciones

locuaz

kielevä

locuaz

loquace

locuaz

tagarela

locuaz

pratig

locuaz

ADJ (frm) → loquacious (frm), talkative
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Cuantas de boca de locuaces viejas pude escuchar consejas, y cuantos en papeles, ya amarillos, encontré chismecillos, tantos fueron soberbios argumentos para hilvanar mis cuentos; y, al fin, según mi numen lo recela, se me acabó la tela.
Congregados los magnates Entra Enrique en aquel sitio Y desnudando el acero Preguntaba al arzobispo: -«¿Cuántos reyes poderosos Habéis en Castilla visto?» -«Tres, señor: a vuestro abuelo, A vuestro padre, a vos mismo.» -«Pues yo -replicó el Monarca- Joven soy y he conocido Tantos reyes cuantos grandes Estoy viendo al lado mío; Pero caerán las cañas A impulso del viento altivo Que locuaces y sonoras Las hicieron más benigno.» A una seña del Monarca Soldados apercibidos, Verdugo, tajo y cuchilla Viéronse entrar de improviso.
Agitadores locuaces, sembradores de discordia, nombramientos como tribunos por segunda y tercera vez consecutiva, se vivía en medio de prácticas infames de libertinaje Real.
Para quien le invitaba era un placer retener al taciturno notario, cuando los demás huéspedes, más locuaces e ingeniosos, ponían el pie en la puerta; era agradable quedarse todavía un rato con ese hombre discreto y tranquilo, casi para hacer práctica de soledad y fortalecer el espíritu de su rico silencio, después de la fatigosa tensión de la alegría.