Ejemplos ?
Guajardo. Lo felicito por este importante triunfo que ha obtenido el Gobierno de la República con la caída del jefe de la revuelta en el sur, y por su conducto, al coronel Guajardo y a los demás jefes; oficiales y tropa que tomaron participación en ese combate; los felicito por el mismo hecho de armas; y atendiendo a la solicitud de usted, he dictado acuerdo a la Secretaría de Guerra y Marina para que sean ascendidos al grado inmediato el coronel Jesús M.
El semblante de Irzubeta se iluminó deferente. —Ah, ¿es usted? Lo felicito. El bostero del tambo me dijo que tiraba como un Krupp...
El capitán se levantó y le imité. —Mire, amiguito, lo felicito, véngase mañana. Esta noche trataré de verlo al capitán Márquez, porque usted lo merece.
¿Usted es el inventor de la rosa de cobre? –le dijo el Mayor. –Sí. –Lo felicito. Yo creo que la venta tendrá éxito. Naturalmente hay que metalizar flores en gran cantidad.
He leído sus versos con vivo interés, veo con satisfacción que su trabajo corresponde a estas esperanzas, y lo felicito con todo el ardor y con toda la sinceridad de mi ánimo.
-Manuel Bañón, servidor de vuecelencia. -Pues, señor Bañón, lo felicito; porque ha compuesto un paso doble que llevará a mis tropas a la victoria.
Todos los niños miraron ansiosamente a Humberto Grieve, que salió pavoneándose a pararse muy derecho y orgulloso delante del pupitre del profesor. El Director le dio la mano diciéndole: — Muy bien, Humberto Grieve. Lo felicito.
Allí nos vimos por primera vez con el que, al día siguiente, habría de ser el asesino de nuestro general en jefe, quien, con toda nobleza del alma, lo recibió con los brazos abiertos: Mi coronel Guajardo, lo felicito a usted sinceramente, le dijo sonriendo.
Y luego está aquí ahora informándome no sólo que los planes siguen en pie, sino que las operaciones se iniciarán pronto. Y lo felicito por ello.
Digan lo que digan, hay presentimientos en esta vida: don Evaristo se sintió temblar de emoción al romper el sello, y si se supo dominar, al leerlo, fue porque su estado mental inmediatamente anterior, en algún modo, lo había preparado a pasar, sin sacudida demasiado fuerte, de la ilusión a la realidad. Leyó: «Salió con la grande el número 4032. Lo felicito.» Firmaba el dueño de la agencia de Buenos Aires.
Contestó el saludo del guardián, y le dijo afable y sonriente: —Lo felicito por su celo en perseguir a los que maltratan a los animales.
A los Infernales de Núñez se les encomendó como primera misión el traslado de los prisioneros británicos de la Reconquista al interior del virreinato, entre ellos Beresford, quien dijo a Núñez: "Lo felicito, Coronel: tienen ustedes la mejor caballería del mundo".