llanura

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llanura

1. s. f. Igualdad de la superficie de una cosa le impresionó la llanura del mar. ras
2. GEOGRAFÍA Terreno o campo igualado o con pocos desniveles suele cabalgar en una llanura que hay cerca de su casa. llanada, llano

llanura

 
f. Igualdad de la superficie de una cosa.
geog. Campo o terreno igual o dilatado, sin altos ni bajos.
llanura aluvial La formada por la acumulación de los aluviones de un río.

llanura

(ʎa'nuɾa)
sustantivo femenino
extensión de terreno plano sembrar en la llanura
Sinónimos

llanura

sustantivo femenino

llanura:

pampallano, meseta, planicie, explanada,
Traducciones

llanura

plain, flat, level

llanura

plaine

llanura

سَهْل

llanura

pláň

llanura

slette

llanura

Ebene

llanura

tasanko

llanura

ravnica

llanura

平原

llanura

평야

llanura

vlakte

llanura

slette

llanura

równina

llanura

planície

llanura

rätstickning

llanura

ที่ราบ

llanura

ova

llanura

đồng bằng

llanura

平原

llanura

обикновен

llanura

平原

llanura

רגיל

llanura

SF
1. (Geog) → plain; (= pradera) → prairie
2. (= lisura) → flatness, smoothness, evenness
Ejemplos ?
Los árboles que cantan Se tronchan y se secan. Y se tornan llanuras Las montañas serenas. Mas la canción del agua Es una cosa eterna.
Peregrino caminaba sin fatiga por senderos cotidianos e imprevistos como nacido para buscar arduamente siempres donde sólo se han sembrado nuncas... Y a propósito exploraba llanuras enlodadas y cordilleras estériles y mares en estruendo y ríos sin cauce y abismos sin fin...
En la ribera del mar no hay palma que se le iguale, ni emperador coronado, ni lucero caminante. Cuando la cabeza inclina sobre su pecho de jaspe, la noche busca llanuras porque quiere arrodillarse.
Ninguno copiaba modelos gastados o envejecidos; pues la Naturaleza, ese monstruo que, según la Bruyere, goza en devorarse a sí mismo, no envejece nunca y en cada nuevo sol, la autora, el océano, la soledad imponente de los bosques, las maravillas del cielo, sereno o tempestuoso, los crepúsculos, el canto de las aves que convierten en arpas los árboles, el volcán con sus nieves eternas, las montañas con sus ventisqueros pavorosos, y las llanuras con alfombra de mieles cuajadas de espigas, todo cuanto decora y puebla nuestra vivienda universal, parece que nace en las montañas para esconderse y dormir bajo el manto estrellado de la noche.
Solamente por Ciencia Mágica, por el Poder Mágico, fue hecho lo que había sido decidido los mentes, las llanuras; en seguida nacieron simultáneamente en la superficie de la tierra los cipresales, los pinares.
El iría a engancharse en la Legión extranjera de Argelia o se embarcaría para la América conquistada por sus abuelos, siendo jinete pastor en las soledades del sur de Chile o en las infinitas llanuras de la Patagonia.
Espanoles, italianos, alemanes del Volga, franceses, judfos de Europa central y oriental, vascos de ambas vertientes pirenaicas, los desheredados del Viejo Mundo, vinieron a nuestras llanuras en busca de una nueva vida.
Pero el Ave Fénix no es sólo el ave de Arabia; aletea también a los resplandores de la aurora boreal sobre las heladas llanuras de Laponia, y salta entre las flores amarillas durante el breve verano de Groenlandia.
Esta bella porción que nosotros habitamos, en donde la naturaleza se presenta portentosa y rica; en donde empezando por el hombre y terminando por el más ruin gusanillo, todo es raro, todo es nuevo, todo nunca visto para el antiguo mundo: las llanuras sin horizonte como el océano; las montañas que se encumbran más allá de las nubes; los fenómenos celestes y las constelaciones de un hemisferio nuevo, nada de esto fue examinado ni estudiado por sus poseedores y señores, y lo poquísimo que hicieron, o ha sido pasto de las llamas en el incendio del Escorial, o existe inédito en el polvo de los archivos.
Subrayémoslo: Indianos nativos de Paraguay, de Corrientes y de Santa Fe fueron los exploradores de Uruguay. Los primeros pacificadores que recorrieron nuestras Sierras y Llanuras, sembrando desconcierto entre los indígenas poseedores.
Hasta que llegó una noche en que rotos los músculos del gran pecho de tierra, saltó de sus abismos, cayó en una cascada, se abrió paso en la erizada floresta, siguió el surco de las bajantes vírgenes, torció hacia el Norte, solemnizado de selvas, bramó en la convulsión de los saltos, y se explayó por fin, de aguas serenas, con la nariz tentada de una sed de llanuras, hacia el Oriente de los sueños el Orinoco de las Siete Estrellas.
La aterrada multitud corre despavorida por los quebrados, llanuras y montañas, atraviesa los valles y va a esconderse en lo más oculto de las selvas.