llanto

(redireccionado de llantos)
También se encuentra en: Sinónimos.

llanto

(Del lat. planctus, lamentación.)
1. s. m. Acción de llorar acompañada en general de lamentos, sollozos u otras expresiones de dolor prorrumpió en llanto; dar rienda suelta al llanto. lloro risa
2. anegarse o deshacerse en llanto Llorar mucho y con gran tristeza.

llanto

 
m. Efusión de lágrimas acompañada frecuentemente de lamentos y sollozos.
Sinónimos

llanto

sustantivo masculino

llanto:

lloriqueollorera, lloro,
Traducciones

llanto

pianto

llanto

בוכה

llanto

SM
1. (= lloro) → crying, tears pl
se oía el llanto de un niño en la otra habitaciónyou could hear a child crying in the next room
¡deja ya el llanto!stop crying!
todo acaba en llantoeverything ends in tears
estaba al borde del llantohe was close to tears
romper en llantoto burst into tears
2. (= lamento) → moaning, lamentation
3. (Literat) → dirge, lament, funeral lament

llanto

m cry; el llanto del bebé..the baby’s cry
Ejemplos ?
En los tesoros de mi cueva inversa los llantos idos sin piedad azoto; cruel me someto en plenitud y agoto las magas artes que mi piel malversa.
Con esto se desordenó de manera el sentimiento, que no se oían sino llantos y voces, pidiendo a los matadores para despedazarlos.
Ellos sí que no me verán a mí...». Hubo llantos, gritos, síncopes, abrazos locos, desesperación sin fin cuando, a fuerza de rodeos, Arial declaró su estado.
Que era locura fiarse en que por ser en utilidad de todos el librar la patria del tirano, lo seguirían todos con aplauso; pues habían visto que infinitos, de los mejores y más valientes de la patria, le habían asistido a hacerle tirano por el hierro y por el fuego; y que todos éstos tenían hoy su medra en su conservación, y que sería difícil delante del cuerpo de César despedazado persuadir, tan pocos a tantos, que era celo y no invidia la que los movía, y era fácil recelar peor tiranía de los matadores; porque es condición del pueblo aborrecer al que vive, y echar menos en muriendo: siendo así que las alabanzas y los elogios magníficos solamente los merecen las desdichas y la sepoltura. Que se debían temer mucho los llantos de las mujeres...
Finalmente, para no contar todos sus llantos, perdió yernos, hijos y nietos; y ninguno de los mortales, mientras vivió entre los hombres, conoció más el serlo que él.
(¡Oh desenfrenada fortuna, que de los humanos males haces deleites para ti!) Al tiempo que Marco Antonio era árbitro de la vida o muerte de sus ciudadanos, en ese mismo tiempo fue llevado un hermana suyo al suplicio, y sufrió esta tan grave herida con la misma grandeza de ánimo con que había sufrido otras adversidades, y sus llantos fueron hacer las exequias a su hermano con la sangre de veinte legiones.
Vi aquello justo a tiempo para hacerle al conductor la señal de «¡Pare!» Cortó el circuito y puso el freno, pero el tren aún se deslizó ciento cincuenta yardas o más. Corrí tras él y, mientras lo hacía, oí unos llantos y gritos terribles.
En tanto que esto pasaba, estaba la gitana vieja considerando grandes, muchas y diversas cosas; y, al cabo de toda esta suspensión y imaginación, dijo: -Espérenme vuesas mercedes, señores míos, un poco, que yo haré que estos llantos se conviertan en risa, aunque a mí me cueste la vida.
¿Por qué no hemos de levantarnos ahora, unir nuestro dolor, llorar juntos? Tal vez de la unión de dos llantos naciera una sonrisa.
–Vamos, niña –dice la madre, robusta e impávida matrona, a quien nadie oprime nada, y cuya despedida no es la primera ni la última–, ¿a qué vienen esos llantos?
II Todo en el mundo es mudable, ni el bien ni el mal son eternos: La apacible primavera sigue al rigoroso invierno; a la oscura noche el día, y a la borrasca, que al cielo empañó con densas nubes y asustó con rudos truenos, la calma serena y pura. Así suelen a los tiempos de desventuras y llantos, seguir de paz y consuelo.
Basta ejemplo menor, basta el presente, que aún se ve el humo aquí, se ve la llama, aun se oyen llantos hoy, hoy ronco acento; tal genio o religión fuerza la mente de la vecina gente, que refiere admirada que en la noche callada una voz triste se oye que llorando, «Cayó Itálica», dice, y lastimosa, eco reclama «Itálica» en la hojosa selva que se le opone, resonando «Itálica», y el claro nombre oído de Itálica, renuevan el gemido mil sombras nobles de su gran ruina: ¡tanto aún la plebe a sentimiento inclina!