llaneza


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llaneza

1. s. f. Actitud sencilla o natural en el trato con los demás, sin ceremonias ni cumplimientos es muy estimado públicamente por su llaneza. familiaridad, sencillez
2. Actitud familiar, de igual a igual, en el trato de unos con otros.
3. Sencillez en el estilo viste con mucha llaneza.

llaneza

 
f. fig.Sencillez, moderación, familiaridad en el trato, sin cumplimiento.
Sencillez notable en el estilo.

llaneza

(ʎa'neθa)
sustantivo femenino
cualidad de ser sencillo, sin vueltas para decir o hacer las cosas La llaneza de su personalidad me enamoró.
Sinónimos
Traducciones

llaneza

eenvoud

llaneza

البساطة

llaneza

prostota

llaneza

простота

llaneza

简单

llaneza

簡單

llaneza

jednoduchost

llaneza

פשטות

llaneza

단순

llaneza

enkelhet

llaneza

SF
1. (= franqueza) → openness, frankness
2. (= sencillez) → plainness, simplicity; (= claridad) → clearness, straightforwardness
Ejemplos ?
¡Oh jóvenes naciones, que ceñida alzáis sobre el atónito occidente de tempranos laureles la cabeza! honrad el campo, honrad la simple vida del labrador, y su frugal llaneza.
Lo que varía es la consecuencia peculiar de la distinta agrupación histórica: en un pueblo de ingleses y holandeses y alemanes afines, cualesquiera que sean los disturbios, mortales tal vez, que le acarree el divorcio original del señorío, y la llaneza que a un tiempo lo fundaron, y la hostilidad inevitable, y en la especie humana indígena, de la codicia y vanidad que crean las aristocracias contra el derecho y la abnegación que se les revelan, no puede producirse la confusión de hábitos políticos, y la revuelta hornalla, de los pueblos en que la necesidad del conquistador dejó viva la población natural, espantada y diversa, a quien aún cierra el paso con parricida ceguedad la casta privilegiada que engendró en ella el europeo.
El verlos ir con tanto aparato, en sillas si hacía sol, en coche si llovía, me hizo considerar y reparar en la mucha llaneza con que su padre iba a la Lonja a negociar sus negocios, porque no llevaba otro criado que un negro, y algunas veces se desmandaba a ir en un machuelo aun no bien aderezado.» CIPIÓN.—Has de saber, Berganza, que es costumbre y condición de los mercaderes de Sevilla, y aun de las otras ciudades, mostrar su autoridad y riqueza, no en sus personas, sino en las de sus hijos; porque los mercaderes son mayores en su sombra que en sí mismos.
La antesala no pasó de un minuto, lo que es maravilloso, no digo tratándose de un virrey, de suyo autorizado para andar con moratorias y ceremonias, sino de un presidente de nuestra era, obligado a gastar republicana llaneza.
Servíalo en silencio, y en silencio soportaba sus desvíos, más o menos amargos y sinceros, hasta que él se ponía también grave y triste, y le preguntaba con cierta llaneza de niño bueno: -¿Qué tiene usted?
Usted dirá acaso que al hilvanar esta carta he llevado le- chuzas á Atenas, ó aguas al mar, hablándole de teorías que usted se tiene por sabidas, y tanto, que las ha llevado á la práctica, como lo prueban sus interesantes libros; y lo mismo dirá mi bondadoso y viejo amigo Isidoro De María, autor de las Tradiciones Uruguayas en las que la llaneza del estilo y lo conceptuoso de la frase, armonizan sin esfuerzo.
La situación oriental no era la misma de los estadounidenses, ni tampoco eran semejantes o parecidos los motivos que incitaron a la reacción. Nuestros congresales hicieron por lo tanto lo que correspondía y ello con llaneza y con altura.
Quien busque en el libro del señor Valdivia galas literarias, pierde lastimosamente su tiempo; pues bajo este aspecto la obra no está, ni con mucho, á la altura de la reputación del fogoso redactor del Yanacocha, Vése que los años han debi- litado el vigor de la pluma, que el lenguaje es por demás incorrecto, y que su llaneza se confunde, casi siempre, con lo vulgar El mismo señor Valdivia declara que no aspira á ser un Tácito ni á lucir primores académicos; y ante tan fran- ca declaración, no es ya lícito hacer hincapié en la cutión de forma.
Leonora andaba a lo igual con sus criadas, y se entretenía en lo mismo que ellas, y aun dio con su simplicidad en hacer muñecas y en otras niñerías, que mostraban la llaneza de su condición y la terneza de sus años; todo lo cual era de grandísima satisfacción para el celoso marido, pareciéndole que había acertado a escoger la vida mejor que se la supo imaginar, y que por ninguna vía la industria ni la malicia humana podía perturbar su sosiego.
Pero la bondad y llaneza que había conocido en don Rafael le obligó a no dejarle hasta que volviese a su tierra; y, viendo que habían de ir a pie como peregrinos, envió las mulas a Salamanca, con la que era de don Rafael, que no faltó con quien enviarlas.
El cocinero acudió contentísimo. El Arzobispo le recibió con grande afabilidad y llaneza, y puso su talento por las nubes. Animado entonces el artista, que era además sujeto muy sincero, franco y escrupuloso, quiso hacer gala de su sinceridad y de su lealtad y probar que sus prendas morales corrían parejas con su saber y aun se adelantaban a su habilidad culinaria.
Aquí debiera terminar, pues queda satisfecho el propósito que al principio me formé de exponeros las causas ocasional y final de la publicación de mi libro; pero no lo haré sin antes dirigiros una advertencia y pediros dos excusas. La advertencia (y permitidme os la haga con toda llaneza) se refiere al carácter de esta reunión.