llamar a la puerta

Traducciones

llamar a la puerta

knockatthedoor, rapatthedoor

llamar a la puerta

battere
Ejemplos ?
En ese momento se separó una de las cortinas y entró De Jacquels. ¿De Jacquels? No había oído llamar a la puerta, ni tampoco abrir. ¿Cómo había entrado en mi apartamento?
- Dígame entonces, por favor - preguntó Alicia-, qué tengo que hacer para entrar. - Llamar a la puerta serviría de algo - siguió el lacayo sin escucharla-, si tuviéramos la puerta entre nosotros dos.
(A todos.) Pasaba camino del curato cuando me sorprendió ver luz a través de las rendijas de la puerta. Algún enfermo, me dije, y me atreví a llamar a la puerta.
Por la tarde no podemos estar juntos cinco minutos sin que alguna mujer inoportuna venga a llamar a la puerta: -Miss Dora, ¿podría usted hacer el favor de subir un momento?
En el vestíbulo de aquel templo, en el que los peregrinos podían penetrar sin cumplir la ceremonia de llamar a la puerta, había dos o tres escribientes trabajando.
En una ojeada vi que todo estaba preparado para recibirla, y que nunca salía sin pensar que quizá la traería aquella noche. No me había oído llamar a la puerta, y no levantó los ojos hasta que puse la mano en su hombro.
- prosiguió mi amigo-, quedémonos aquí; si nos falta cama, no nos faltará un jarro de vino, y a falta de pan, buenas son tortas. Así diciendo, se apeó del caballo y comenzó a llamar a la puerta de la casa.
(Vase ESCOLÁSTICO por el foro y la PORTERA por la izquierda viéndosela luego llamar a la puerta del cuarto de SOLEDAD en el cual entra.) Escena VI (MOCHILA, con uniforme antiguo de infantería.) Música (N.º 3) Salida de Mochila Mochila Soy un hombre que está desesperado, soy un hombre que traga mucha hiel, y si yo no me hubiera retirado ya sería lo menos coronel.
–¡Eugenia, Eugenia! En este momento se oyó llamar a la puerta y Eugenia dijo: «¡Mis tíos!» A los pocos momentos entraban estos en la sala.
En el mismo lugar están los hermanos Maseo, Gil y Elías; y el hermano Maseo me ha enseñado a llamar a la puerta según el estilo de los hermanos.
Estando en esto, sintieron llamar a la puerta de su aposento, y, preguntando quién llamaba, respondieron de fuera diciendo: -Mancebos, si queréis oír una brava música, levantaos y asomaos a una reja que sale a la calle, que está en aquella sala frontera, que no hay nadie en ella.
Es inútil decir la de veces que subí la calle para volverla a bajar; la de veces que di la vuelta al lugar, dándome cuenta de que yo era mucho más que la luna, la palabra del antiguo enigma, antes de decidirme a subir las escaleras de la casa y a llamar a la puerta.