limosnero


También se encuentra en: Sinónimos.

limosnero, a

1. adj. Se aplica a la persona que suele dar limosna. caritativo
2. adj./ s. Se refiere a la persona que pide limosna por necesidad. mendigo
3. s. RELIGIÓN Persona encargada de recoger y distribuir limosnas en las iglesias.

limosnero, -ra

 
adj. Caritativo, afecto a dar limosna; que la da con frecuencia.
m. f. Encargado de recoger y distribuir limosnas.
Sinónimos

limosnero

, limosnera
adjetivo

limosnero:

pobrevagabundo, dadivoso, vagamundo, pordiosero, mendigo, indigente, menesteroso, caritativo, pedigüeño,
Traducciones

limosnero

beggar, charitable

limosnero

elemosiniere

limosnero

aumônier

limosnero

aalmoezenier

limosnero

almoner

limosnero

almoner

limosnero

almoner

limosnero

/a
A. ADJ (= caritativo) → charitable
B. SM/F
1. (Hist) → almoner
2. (LAm) (= mendigo) → beggar
Ejemplos ?
Fueron a ver, y casi no conocen al vicario; venía a pie, alumbrándose con una cabito de vela, sin sombrero, con la sotana rota, y todo él tan desempajado y tan mustio, que parecía un limosnero.
Verdad es que sois nueva en el barrio... Pues es un santo varón pobre, sí, pero limosnero, cual no otro... Sin más pariente que su hija, ni más amigos que su órgano, pasa su vida entera en velar por la inocencia de la una y componer los registros del otro...
Parecía mismamente un limosnero: tan chiquito y tan entumido; con aquella carita tan fea, sin pizca de barba, y con aquel ojo tan grande y aquellas pestañonas que parecían de ternero.
Eso todo es por fuera, y parece así, pero agora lo verás por de dentro y verás con cuánta verdad el ser desmiente a las aparencias. ¿Ves aquellas luces, campanillas y mullidores, y todo este acompañamiento piadoso que es sufragio cristiano y limosnero?
Los músicos tocaron con los violines y los oboes antiguas piezas, pero muy bonitas, por más que hiciera cien años que nadie las tocaba y después de haber cenado, casoles sin pérdida de tiempo el gran limosnero en la capilla del castillo.
Así que esto las madres conocieron, por el maligno a Príapo tuvieron, que, después de gozarlas, enviaba el Señor a castigarlas; con que, dando al olvido los méritos del dios antecedentes, después de que le hubieron despedido quisieron, penitentes, de su buen confesor aconsejadas, sólo por éste ser refociladas. Príapo, despachado, se marchó a la mansión de un purpurado de geniazo severo, donde entrar pretendió de limosnero.
Ximeno de Luna, Arzobispo de Toledo que le confirió el Arcedianato de Calatrava, Dignidad de la misma Iglesia, en cuyo destino logró la confianza de Alfonso XI de Castilla, que le hizo su Capellán y Limosnero; y después muerto el Arzobispo su tío, le eligió para que le sucediese en la Silla.
Iba a Roma con un tío mío, el cual murió en el camino, en el corazón de Francia; vime solo; determiné volverme a mi tierra; robáronme los lacayos o compañeros de Roque Guinarde, en Cataluña, porque él estaba ausente; que, a estar allí, no consintiera que se me hiciera agravio, porque es muy cortés y comedido, y además limosnero; hame tomado a estas santas puertas la noche, que por tales las juzgo, y busco mi remedio.
Murió en Nápoles Zamora Ahíto de pelear, Lloró a cántaros su muerte Eugenia la Escarramán. Al Limosnero a Zaguirre Le desjarretó el tragar: Con el Limosnero pienso Que se descuidó San Blas.
Que el otro día le envié un billete amoroso, escrito por lo menos en un revés de un memorial que di a Su Majestad, significándole mis servicios y mis necesidades presentes (que no cae en mengua el soldado que dice que es pobre), el cual memorial salió decretado y remitido al limosnero mayor; y, sin atender a que sin duda alguna me podía valer cuatro o seis reales, con liberalidad increíble y con desenfado notable, escribí en el revés dél, como he dicho, mi billete; y sé que de mis manos pecadoras llegó a las suyas casi santas.
Bien sabía el pícaro que a buena sombra se arrimaba para verse libre de persecuciones de la policía y requisitorias del juez; que los apóstoles eran como los diputados en lo de gozar de inmunidad. Poquito a poco fue el hipocritonazo ganándole la voluntad al Señor, y tanto que lo nombró limosnero del apostolado.
Al instante se detuvo a sacar su portamonedas; pero mientras buscaba en ella algo con que aliviar el hambre del limosnero, le miró fijamente a la cara y casi se fue de espaldas.