limeño

(redireccionado de limeña)

limeño, a

1. adj. De Lima, capital y departamento de Perú.
2. s. Persona natural de esta ciudad o departamento.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

limeño

liménien

limeño

/a
A. ADJof/from Lima
B. SM/Fnative/inhabitant of Lima
los limeñosthe people of Lima
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Ya sp imaginará el lector que esta singular manera de hacer una boda no cayó en gracia á la créme limeña, (¡ue ello fué la comidilla de todas las conversaciones, en las que á doüa Angela se la ponía como á hoja de perejil.
Entre los jefes y personajes argentinos cundió la reputación de des- lumbradora belleza conquistada por la joven limeña, á quien la crónica callejera daba por hija de todo un virrey, nada menos.
Demetrio con una bellísima limeña, doña Mariana Echevarría, la misma que, en segundas nupcias, casó con el infortunado marqués de Torre-Tagle.
Recuerdo también haberla visto de saya y manto entre las traviesas tapadas que á las procesiones solemnes concu- rrían, y que con sus graciosas agudezas traían al retortero á los golosos descendientes de Adán. La saya y manto desapare- ció de la indumentaria limeña después de 1855.
La zamacueca o mozamala es un bailecito de mi tierra y que, nacido en Lima, no ha podido aclimatarse en otros pueblos. Para bailarlo bien es indispensable una limeña con mucha sal y mucho rejo.
La sociedad limeña, que hartos motivos tenía para aborrecer a los talaveras, acabó de exaltarse con este suceso, y personas respetables fueron donde el virrey con la querella.
Refiriéndose al “Limeña”, el contralmirante chileno Galvarino Riveros en nota dirigida un mes después al ministro de guerra de su patria José Francisco Vergara, decía: “Fondeado en la bahía fue incendiado, pero su casco quedó en buen estado para servir de chata.
Si lo quiere usted más claro, le escibiré la car- ta de la Libertadora, Por supuesto, que ninguna limeña de mis juveniles tiempos en que ya habían pasado de moda los versitos de la antífona, para ser reemplazados con estos otros: Bolívar fundió á los godos y, desde ese infausto día, por un tirano cjue había sé hicieron tiranos todos; por supuesto, repito, que ninguna había podido leer la carta, que debió ser mucha carta, pues de tanta fama disfrutaba.
(Decires portugueses.) Los pocos mataperros de 1845 que aun comen pan en esta metrópoli limeña, recordarán al hermano Piojo blanco lego pro- feso del convento de San Francisco.
Como no hay ahora quien mueva el pandero (desentendencia que, por estas que son cruces, no le perdono al Congreso Católico de mi tierra) continúa en Roma, bajo espesa capa de polvo, el expediente que la religiosidad limeña organizó pidiendo la canonización del venerable siervo de Dios.
A Urzua seguía también en la expedición la bellísima doña Inés de Atienza, limeña é hija del conquistador Blas de Atienza, favorito del marqués Piza- rro, y algunas otras mujeres, entre las que se encontraba una aragonesa llamada la Torralba, manceba de Aguirre.
También la limeña Clarinda (que escribió en 1507), á quien Cervantes nos presenta no como madre de gallardos infan- tes sino de unos robustos tercetos En loor de la poesía antó- Jaseme que es otra mixtificación, y tan clara como la luz del medio día.