lictor

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lictor

 
m. hist. Ministro de Justicia entre los romanos.
Traducciones

lictor

littore
Ejemplos ?
Convoca todos los lictores de todos tus colegas, da orden de que alisten fasces y hachas, que la prometida de Icilio no quedará fuera de la casa de su padre.
Él, por cierto, no llamaría a los lictores de sus colegas para reprimir a los cabecillas de la rebelión, sino que los contendría sólo con los suyos.
Dejemos que los hombres posen sus ojos en este tribuno, castillo de todas las maldades, en ese decenviro perpetuo, rodeado de verdugos, que no lictores...
Porque, mientras que los anteriores decenviros habían observado la norma de que sólo uno llevara las fasces y hacían que este emblema de la realeza se llevase por turno, ahora los diez aparecieron de pronto cada uno con sus doce lictores.
Les siguieron otros familiares y amigos, y la mayoría del Senado. Escoltado por esta reunión numerosa y precedido por los lictores, fue conducido a su casa.
Ellos administran justicia cada diez días por turno, el que presidía el tribunal ese día era precedido por los doce lictores, los demás disponían sólo de un ordenanza para cada uno.
El asunto fue resuelto por los cien senadores dividiéndose en diez decurias, y se eleigió a uno de cada decuria para ejercer el poder supremo. Diez, por lo tanto, ejercían el cargo, pero sólo uno a la vez tenía la insignia de la autoridad y los lictores.
35. Llegado el día, los pretores enviaron a los lictores a decir al carcelero: «Pon en libertad a esos hombres.» 36. El carcelero transmitió estas palabras a Pablo: «Los pretores han enviado a decir que os suelte.
578 a.C. Mientras los espectadores recogían al moribundo Tarquinio en sus brazos, los lictores capturaron a los fugitivos. Los gritos atrajeron a una multitud, preguntándose qué había sucedido.
Los cónsules tomaron asiento, se ordenó a los lictores que ejecutasen la pena, azotando sus espaldas desnudas con varas y luego decapitándolos.
Mientras la multitud diaria habitual le rodeaba, cada vez más audaces en sus excesos, ordenó que arrestasen a uno de los líderes visibles de los agitadores. Mientras era arrastrado por los lictores, apeló.
Los lictores fueron acosados, las fasces rotas, y los cónsules expulsados del Foro hasta la Curia, sin saber hasta qué punto llevaría Volero su victoria.