librería

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librería

1. s. f. COMERCIO Tienda donde se venden libros se pasa horas en las librerías de libros antiguos.
2. Mueble con estantes para colocar libros encontrarás ese libro en la tercera repisa de la librería. estantería
3. OFICIOS Y PROFESIONES Profesión de la persona que vende libros.
4. Colección de libros o conjunto de ellos tiene una fantástica librería de textos medievales. biblioteca
5. Argent. COMERCIO Comercio donde se venden cuadernos, lápices y otros artículos de escritorio.
6. INFORMÁTICA Conjunto de subprogramas que independientemente realizan un cometido determinado, pero que se agrupan en un archivo o fichero, porque todos ellos se refieren a un mismo tema.

librería

 
f. Biblioteca (local y conjunto).
Establecimiento donde se venden libros.
Oficio de librero.
Mueble con estantes para colocar libros.

librería

(liβɾe'ɾia)
sustantivo femenino
establecimiento o puesto donde se venden libros una librería especializada en filosofía
Sinónimos
Traducciones

librería

libreria

librería

livraria

librería

knihkupectví

librería

boghandel

librería

kirjakauppa

librería

knjižara

librería

書店

librería

서점

librería

boekwinkel

librería

bokhandel

librería

księgarnia

librería

bokhandel

librería

ร้านหนังสือ

librería

kitapçı

librería

hiệu sách

librería

书店

librería

SF
1. (= tienda) → bookshop, bookstore (EEUU)
librería anticuaria, librería de antiguoantiquarian bookshop
librería de ocasión, librería de viejosecondhand bookshop
2. (= estante) → bookcase; (= biblioteca) → library
3. (= comercio) → book trade
Ejemplos ?
Al estar expuesto en las librerías uno de sus números, se me presentó un día un señor de Barcelona, el cual me felicitó por propagar esas ideas en un país donde el fanatismo religioso ejercía aún su influencia.
Y ya que de libros tratamos, ¡cuánto me aflige ver que sólo como una rareza se encuentran los autores modernos españoles en estas librerías, una de las tentaciones más irresistibles de París!
Diréis que para que la nación acabe de iluminarse es necesario que el ramo de literatura se estanque como los naipes y el aguardiente, siendo nosotros los administradores que podamos impunemente dar lecciones al público, ya en papelillos sueltos, ya en tomos de tres puentes, ya de viva voz en las tabernas honradas de la corte, en sus librerías y concurrencias, o ya remitiendo nuestros áureos dramas al gran teatro.
Y que, por último, vuestra luminosidad muy resplandeciente amonesta, y en caso necesario manda y condena, a todo erudito que sepa deletrear, a que luego que los carteles, los ciegos y la trompa de la fama anuncien la irrupción polimetri-encomiástica que tenemos prevenida a la jura del nuevo príncipe, acudan a las librerías acostumbradas, y cada cual se provea a lo menos de un ejemplar de cada obrita, para que por este medio, al paso que ellos se orientan y se instruyen, podamos nosotros subvenir a nuestras urgentes necesidades.
Hasta el trabajo de los estudios, con ser tan ingenuo, en tanto se ajusta a la razón, en cuanto se ajusta al modo. ¿De qué sirven innumerables libros y librerías, cuyo dueño apenas leyó en toda su vida los índices?
Altas estanterías barnizadas de rojo tocaban el cielo raso, y la cónica rueda de luz se movía en las oscuras librerías, iluminando estantes cargados de libros.
Tales actividades permiten que el total del alumnado integrante de una clase, por numeroso que sea, participe en ellas, de modo individual o en equipos; realizando dinámicas grupales según el maestro o maestra lo disponga o estimulando el libre juego de acciones extraescolares como visitar familias, comunidades, centros de recreo, monumentos, museos, cines, videos, teatros, tertulias, librerías, centros de investigación, talleres, fábricas, pueblos, calles, ciudades, negocios, mercados, supermercados, institutos, etc.
La epistemología genética de Piaget me fascinó e intenté ir aplicándola en mis “experimentos” hasta que en ese proceso de leer, descubrí hacia 1967, un libro adquirido en los libros de uso de las viejas librerías de la avenida Hidalgo.
Todas las iglesias, hospitales, escuelas, colegios, librerías y demás establecimientos de caridad y beneficencia serán respetados; y todas las personas que dependan de los mismos, serán protegidas en el empeño de sus deberes y en la continuación de sus profesiones.
Agrega la tradición que Juan Sin Miedo cambió este nombre por el de Juan del Susto; y si no miente, que mentir no puede, el ilustre cronista padre Vázquez, definidor del convento, lector de la Universidad pontificia, regente mayor, visitador de libros y librerías y fraile, en fin, de más campanillas que mula madrina, alcanzó nuestro lego a morir en olor de santidad, que tengo para mí ha de ser algo así como olor a rosas y verbena inglesa.
Los letrados todos tienen un cimenterio por librería, y por ostentación andan diciendo: «Tengo_tantos_cuerpos», y es cosa brava que las librerías de los letrados todas son cuerpos sin alma, quizá por imitar a sus amos.
Porque todo ello implica la restitución y devolución a la C.N.T., además de los bienes inmuebles propiamente dichos, existen otros de índole cultural como son medios de comunicación, periódicos, revistas, librerías, bibliotecas, cooperativas, instalaciones veraniegas como la de Perlora (Asturias) y la de Tarragona (Cataluña), más tarde ampliadas por el régimen opus-falangista, emisoras, escuelas, etc.