lejanía


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lejanía

1. s. f. Parte alejada o distante de un lugar, de un paisaje o de una vista panorámica en la lejanía se veía un viejo castillo. horizonte, lontananza cercanía
2. Calidad de lejano a pesar de la lejanía, nunca me olvidé de tus ojos. cercanía

lejanía

 
f. Parte remota de un lugar.
Traducciones

lejanía

даль

lejanía

distance

lejanía

lontananza

lejanía

éloignement

lejanía

afastamento

lejanía

отдалеченост

lejanía

ריחוק

lejanía

SF (= distancia) → remoteness
en la lejaníain the distance
Ejemplos ?
El compañero de viaje permanecía a su vez con las manos juntas contemplando, por encima del bosque y las ciudades, la lejanía inundada por el sol.
Joseíto, junto a Cayetano, en la retaguardia del pelotón, terciada la brillante tercerola sobre la típica y pintoresca montura, exploraba con mirada inquieta la lejanía.
El almita clara de Amal, señora, es como el vilano de los campos que se va con todos los aires. Por ejemplo: él quisiera ir volando del otro lado de la montaña que se alza en la lejanía.
Si comprendieras este llanto que escurre por mis mejillas, pálidas y mustias por tu lejanía, por tu ausencia eterna; si entendieras la súplica que ante ti diariamente brota de mis ojos y que luego...
Quedé extrañado. En la lejanía distinguí, cada segundo con más claridad, el destellar de aquella luminosidad que se aproximaba. Iba tomando la forma de un cometa larguísimo, tan brillante que se veía fosforecer el dilatado espacio por donde surcaba.
Desde luego, porque la ausencia larga y la mucha lejanía intensifican en nuestro espíritu el apego a la tierra en que nacimos, haciéndonos contemplarla, a distancia, como el complemento de nuestro ser, como algo que nos falta para integrar nuestra propia existencia.
Y luego los acosan otros sufrimientos más: el recuerdo de la derrota, la humillación de verse tratados como culpables, la tortura de la lejanía de sus seres queridos, de quienes no saben si viven ni dónde están, y, por último, la penetrante preocupación de este dilema que les presenta el porvenir: regresar con Franco, que podría matarlos, o marchar a algún país extranjero que tenga la caridad de recibirlos, cuando casi todo el mundo los teme o los repudia.
Y el eco, que oía mi voz, la seguía: y, mansa o bravía, mi voz repetía contento y locuaz; y al punto que unía su voz con la mía, veloz la extendía del viento en el haz; y el eco en su hueco vagaba, corría, temblaba, bullía, vibraba, latía, ondulaba, crecía y luchaba con brava porfía tenaz; mas débil cedía, y flébil gemía, y huía; y allá en lejanía le oía, que lento, de acento incapaz, se ahogaba… se hundía… y al fin se perdía, y en la aura vacía moría fugaz.
Y el eco, que oía mi voz, la seguía: y al punto que unía su voz con la mía, veloz la extendía del viento en el haz; y el eco en su hueco vagaba, corría, temblaba, bullía, vibraba, latía, ondulaba, crecía y luchaba con brava porfía tenaz; mas débil cedía, y flébil gemía, y huía, y allá en lejanía le oía que lento, de acento incapaz, se ahogaba… se hundía… y al fin se perdía, y en la aura vacía moría fugaz.
En tercer lugar, porque al estar de por medio esa lejanía, pues, no hay una rendición de cuentas efectivas; es muy difícil quejarse ante el Secretario de Salud porque no está funcionando un hospital.
Entonces en la lejanía logré distinguir los elevados picos de unas montañas que por la oscuridad reinante se veían más lúgubres que la aldea.
Me di cuenta que aunque yo sólo meneaba los pies y parecía no caminar, lo que se desplazaba, era el suelo, los árboles, el sol, las flores, el pasto. Volví mi vista hacia atrás y vi cómo la titánica montaña se iba perdiendo por la lejanía.