legitimista

(redireccionado de legitimistas)

legitimista

1. adj. POLÍTICA Del legitimismo.
2. adj./ s. m. y f. POLÍTICA Que es partidario del legitimismo.

legitimista

 
adj.-s. Partidario del legitimismo.
Díc. en Francia del partidario de los Borbones en contraposición a la rama segunda de Orleáns, y en España, del de don Carlos de Borbón y sus descendientes.
Traducciones

legitimista

ADJ & SMFroyalist, legitimist
Ejemplos ?
La mayoría de los grandes terratenientes, los legitimistas Legitimistas : partidarios de la dinastía «legítima» de los Borbones, derrocada en 1830, que representaba los intereses de la gran propiedad territorial.
Se trata de los dos partidos monárquicos de la burguesía francesa de la primera mitad del siglo XIX, o sea, de los legitimistas (véase la nota 59) y de los orleanistas.
Por fin, el señor Barrot había cazado la cartera de ministro cuyo espectro le perseguía desde 1830, y más aún, la presidencia del ministerio; pero no como lo había soñado bajo Luis Felipe, como el jefe más avanzado de la oposición parlamentaria, sino con la misión de matar un parlamento y como aliado de todos sus peores enemigos, los jesuitas y los legitimistas.
En un momento en que el partido orleanista no era más que el vencido de Febrero y Bonaparte sólo era el vencedor del 10 de diciembre, en que ambos solo podían oponer a la usurpación republicana sus títulos monárquicos igualmente usurpados, la caída de la república legal sólo podía provocar el triunfo de su polo opuesto, la monarquía legitimista. Los legitimistas tenían conciencia de lo favorable de la situación y conspiraban a la luz del día.
En la lucha contra la dinastía reinante de los Orleáns (1830-1848), que se apoyaba en la aristocracia financiera y en la gran burguesía, una parte de los legitimistas recurría a menudo a la demagogia social, haciéndose pasar por defensores de los trabajadores contra los explotadores burgueses.-, fueron emancipados de la nulidad política a que los había condenado la monarquía de Julio.
Con la Asamblea Nacional legislativa se completó la formación de la república constitucional, es decir, de la forma republicana de gobierno en que queda constituida la dominación de la clase burguesa, y por tanto la dominación conjunta de las dos grandes fracciones monárquicas que forman la burguesía francesa: los legitimistas y los orleanistas coligados, el partido del orden .
Los legitimistas, los orleanistas, los bonapartistas, la Guardia Móvil, la Montaña, los clubs, todo conspiraba en este día, cada cual a la par contra el presunto enemigo y contra los supuestos aliados.
Pero cuantas veces lo seguía, el pueblo veía brillar en las espaldas de los caudillos las viejas armas feudales y se dispersaba con una risotada nada contenida y bastante irrespetuosa. Una parte de los legitimistas franceses y la joven Inglaterra, fueron los más perfectos organizadores de este espectáculo.
Hizo una concesión aparente a la mayoría, confiando la elaboración del proyecto a los grandes dignatarios de esta mayoría, a los 17 burgraves Burgraves fue el apodo que se dio a los diecisiete líderes orleanistas y legitimistas (véase las notas 80 y 18) que formaban parte de la secretaría encargada por la Asamblea Legislativa de redactar el proyecto de la nueva ley electoral.
El comportamiento brutal de Odilon Barrot en la Asamblea Nacional, la propuesta de clausurar los clubs, la ruidosa destitución de cincuenta prefectos tricolores y su sustitución por monárquicos, la disolución de la Guardia Móvil, los ultrajes inferidos a sus jefes por Changarnier, la reposición de Lerminier, un profesor ya imposible bajo Guizot, y la tolerancia ante las fanfarronadas legitimistas, eran otras tantas provocaciones al motín.
Pedantes de las viejas tradiciones revolucionarias de 1793, doctrinarios socialistas que mendigaban a la burguesía para el puebla y a los que se permitió echar largos sermones y desprestigiarse mientras fue necesario arrullar el sueño del león proletario, republicanos que reclamaban todo el viejo orden burgués con excepción de la testa coronada, hombres de la oposición dinástica a quienes el azar envió en vez de un cambio de ministerio el derrumbamiento de una dinastía, legitimistas que no querían dejar la librea, sino solamente cambiar su corte: tales fueron los aliados con los que el pueblo llevó a cabo su Febrero...
Por la tribuna desfilaban, unos tras otros, orleanistas que expresaban su arrepentimiento de haber conspirado contra la monarquía legítima; legitimistas que se reprochaban el haber acelerado, con su rebelión contra la monarquía ilegítima, la caída de la monarquía en general; Thiers que se arrepentía de haber intrigado contra Molé, Molé de haber intrigado contra Guizot, y Barrot de haber intrigado contra los tres.