lavandera


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lavandera

s. f. ZOOLOGÍA Ave de color variable, entre el blanco o gris y el verde o amarillo, de finas formas y una cola larga que mueve constantemente. aguanieves, aguzanieves

lavandera

 
f. zool. Nombre común de diversas aves del orden paseriformes (gén. Motacilla), de tronco alargado y pequeñas dimensiones, cola estrecha y pico recto y delgado.

lavandera

(laβan'ðeɾa)
sustantivo femenino
pájaro cantor de cuerpo delgado que se sacude continuamente La lavandera suele encontrarse cerca de los ríos.
Sinónimos

lavandera


lavandera blanca sustantivo femenino motacila, aguzanieves, caudatrémula.
Traducciones

lavandera

Bachstelze, Stelze

lavandera

lavandaia

lavandera

SF
1. (= mujer) → laundress, washerwoman
2. (Orn) → wagtail
Ejemplos ?
Déjate, pues, ya de habladurías, que te han de costar la vida, o la lengua; imítame a mí, y escribe sólo de aquí en adelante cartas simples y serias de familia, como ésta, donde cuentes hechos, sin reflexiones, comentarios ni moralejas, y en las cuales nadie pueda encontrar una palabra maliciosa, ni un reproche que echarte en cara, sino la sencilla relación de las cosas que natural y diariamente en las Batuecas acontecen; o lo que sería mejor, ni aun eso escribas, que para que esta habilidad no se te olvide, bastará que pongas semanalmente la cuenta de la lavandera.
El cocinero está haciendo un pastel, y recortando en figura de flores los nabos y las zanahorias, y le devolvió a la lavandera el gorro, porque tenía una mancha que no se veía apenas, pero, «¡hoy, hoy, señora lavandera, el gorro ha de estar sin mancha!» Piedad no sabía, no sabía.
La primera era la criada, con el delantal de rizos de los días de fiesta, y la cofia de servir la mesa en los días de visita: traía el chocolate, el chocolate con crema, lo mismo que el día de año nuevo, y los panes dulces en una cesta de plata: luego venía la madre, con un ramo de flores blancas y azules: ¡ni una flor colorada en el ramo, ni una flor amarilla!: y luego venía la lavandera...
Tomó el dinero y consoló a Tomás, diciéndole que él tenía personas en Toledo de tal calidad, que valían mucho con la justicia: especialmente una señora monja, parienta del Corregidor, que le mandaba con el pie; y que una lavandera del monasterio de la tal monja tenía una hija que era grandísima amiga de una hermana de un fraile muy familiar y conocido del confesor de la dicha monja, la cual lavandera lavaba la ropa en casa.
Yo conocí a un estudiante aventajado, hijo de una lavandera, que cuando se vio con su titulo de médico en el bolsillo, llegó hasta a negar a su madre.
A todo correr de su pierna útil y a todo sonar de su muleta, ganó el cojito los pasillos; aún más deprisa bajó las escaleras y aún no doblaba la esquina de la calle, cuando tornó a sonar el timbre en la casa de sus bienhechores y se presentó ante ellos la vieja lavandera.
Sobre aquella red sutil e inmaculada, cual telaraña de la gloria, albeaban con sus pétalos ideales manojos de azucenas, y volaban como almas de vírgenes unas mariposas aseñoradas, de una gravedad coqueta y desconocida. No tuvo que intervenir la lavandera: de los dedos milagrosos salió aquel ampo de pureza a velar el lecho de la desposada.
Con la lavandera que vende galletas, que es nuestra vecina más cercana, y un guardia que vive en la casa de enfrente, puede usted comprender que la amistad de míster Traddles es una gran dulzura para mistress Micawber y para mí.
Un pueblo de envidiosos, sordos y pálidos calumniadores, un pueblo que resume todo su anhelo de superación en cortar las alas a los que quieren elevarse y pasar una plancha de lavandera sobre el espíritu de todo aquel que desnivela el medio estrecho y embrutecido.
El camarero segundo me confirmó, en un susurro, que aquel señor estaba retirado de los negocios, que vivía en el Square y que tenía una gran fortuna, que esperaban dejaría a una hija de su lavandera; se murmuraba también que tenía en su oficina un servicio de plata muy estropeado por el desuso, aunque jamás ojos humanos vieron en su casa más que una cuchara y un tenedor desparejados.
Había nacido en un lugar de la provincia de Guadalajara. Su padre era cochero de punto, su madre lavandera, en el Manzanares. El ajuste era el que sigue: tres pesetas de jornal y las propinas.
Ya los tengo avisados, y ellos están tan en ello, que esta tarde enviaron con la lavandera, nuestra secretaria, como que eran paños, una canasta de colar, llena de mil regalos y de cosas de comer, que no parece sino uno de los serones que da el rey el Jueves Santo a sus pobres; sino que la canasta es de Pascua, porque hay en ella empanadas, fiambreras, manjar blanco, y dos capones que aún no están acabados de pelar, y todo género de fruta de la que hay ahora; y, sobre todo, una bota de hasta una arroba de vino, de lo de una oreja, que huele que traciende.