latinizante

latinizante

1. adj./ s. m. y f. Que latiniza la tendencia latinizante de una escuela literaria.
2. adj. LINGÜÍSTICA Se aplica al léxico, sintaxis o gramática que están latinizados .
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
Similar abuso retórico se encuentra en la latinizante prosa de época (La Celestina, por ejemplo) y en la poética de arte mayor de autores como Juan de Mena y sus imitadores.
Su estilo es fuertemente latinizante y el autor ha permanecido anónimo, aunque por algunos detalles se cree que pudo pertenecer al linaje de los Cervera.
Su título es una alteración —de apariencia entre exótica y latinizante— del nombre dado por los arqueólogos a la antigua ciudad maya de Uaxactún, sita en la región guatemalteca de El Petén.
Con un estilo latinizante propio de la prosa del siglo XV narra, en su primera parte, cómo la amada rechaza al amante por divulgar su pasión.
El Estilo: el orden gramatical, la tendencia latinizante, la presencia de la preposición “a” y el valor de la negación en español.
Arderique lleva un prólogo erudito y latinizante, escrito probablemente por el bachiller Molina, y dirigido al aristócrata y poeta valenciano Jerónimo d'Artés.
En romances como la Fábula de Píramo y Tisbe y en algunas letrillas aparecen juegos de palabras, alusiones, conceptos y una sintaxis latinizante, si bien estas dificultades aparecen enmascaradas por la brevedad de sus versos, su musicalidad y ritmo y por el uso de formas y temas tradicionales.
Se cultivan en la obra dos estilos enfrentados: por un lado el culto, donde domina el hipérbaton, la sintaxis latinizante, el homoioteleuton, el léxico preñado de cultismos, las metáforas, el párrafo largo y henchido de subordinación y las citas grecolatinas; y por el otro, el popular, menos afectado, de frase corta, preñado de diminutivos, de refranes y frases hechas, en tono coloquial y con frecuentes exclamaciones.
La producción de Enrique de Villena supuso una innovación en la prosa española, por su erudición y restauración de la sintaxis latinizante —imitadora de la latina—.
La primera de sus obras es la más importante, por inaugurar el nuevo género de la ficción sentimental, que culminará con el fin de siglo: se trata del Siervo libre de amor (1439). Con estilo latinizante narra, en su primera parte, cómo la amada desprecia al amante por confiar a un falso amigo su pasión.
Villanúa es la forma adulterada y latinizante del topónimo original Bellanuga, si bien el topónimo Villanúa es muy antiguo, ya aparece en un documento matrimonial de Sancho Garcés II y su esposa Urraca que la ceden al monasterio de Santa Cruz de la Serós en 992 y posteriormente en otros documentos de 1079 y 1097, Pedro I dio Villanúa de nuevo al monasterio de Santa Cruz de la Serós en 1118, etc.
Fue un recurso especialmente utilizado en los periodos cortesanos de la historia de la literatura cuyo objetivo era hacer más noble el lenguaje, especialmente en la prosa latinizante del siglo XV, ya que al aplicar este recurso, el esquema sintáctico coincidía con el predominante en Latín, siendo asimismo recurso habitual en la estética de la literatura barroca.