Ejemplos ?
Mis barras, anunciantes de mis rutas, las luzco arrogante y cada una de las estrellas que las adornan parece lanzar destellos luminosos, en cuyos resplandores se confirma mi poderío.
Esos son mis ojos, ¡bellos ojos! Y, mientras hablaba, seguía sacando más y más gafas, tantas que empezaron a brillar y a lanzar destellos sobre la mesa.