Ejemplos ?
- Y las muchachas se tienen que dejar manocear por los rucos de la facultad, hay uno que ya está más dado al catre que su abuela y todavía les lanza los canes a las chamacas.
Contienden ellos en cerrada plaza, uno por uno al día, contra el resto, primero a lanza, y luego a espada y maza, mientras que guste el rey verlos en esto.
El poeta moderno, el cantor de las miserias presentes, de los vicios de nuestra sociedad, de las pasiones de nuestraas almas nutridas en un medio de corrupción y de incredulidad incomparables: el trovador de las dudas, de las decepciones, del desencanto actual, no busca el sillón académico, ni el "visto bueno" de las Universidades; sufre, se plañe y lanza sus cantos a los cuatro vientos sin otro afán que el de ser comprendido por los que, como él, se encuentran enfermos de idénticos males.
La buena lanza el paladín retoma y contra el rey de Orán se arroja crudo, que es hombre de alma miserable y roma, pero grande de cuerpo y muy membrudo.
Celoso él de que guerrero externo alcance el galardón y el privilegio, toma una lanza y con fatal porfía a Grifos entre gritos desafía.
Entonces Ferragús, que no se había del rey Marsilio apenas apartado, viendo que su gente en rota huía, consumida soldado tras soldado, picó de espuela, y donde más ardía la batalla al instante fue llegado en que caía del corcel a tierra descalabrado Olimpo de la Sierra; un tierno mozo cuyo dulce canto, unido al son de su acordada lira, era capaz de hacer mover al llanto al pecho al que domina más la ira. ¡Dichoso si contento de honor tanto hubiera abºorrecido escudo y vira, y aljaba y arco y cimitarra y lanza.
Fueron en enristrar la lanza pares, que ambos apuntan a la frente opuesta; mas fueron luego en la virtud dispares, porque uno pasa y otro muerto resta.
Desde que me vieron, como no me esperaban, todos me saludaron de lejos. Pero Querefon, tan loco como siempre, se lanza en medio de sus amigos, corre hacia mí, y tomándome por la mano: —¡Oh Sócrates!
Hace en el muslo descansar la lanza Grifón, que errar no suele en el combate, lanza el caballo y, cuando un tanto avanza, la mete en ristre, aprieta el acicate, y al barón de Sidón de suerte alcanza que muerto del arzón al suelo abate.
Mas cuando a los húmedos lugares del blanqueciente litoral se acerca y tierna vio a Atis cerca de los mármoles del piélago, lanza su embestida: ella demente huye a los bosques fieros.
Había de Apamea dos hermanos, usados a vencer en todo esto, Tirso y Corimbo, y ambos a las manos del hijo de Oliver cayeron presto: venció a lanza al menor de los paganos, al otro con la espada fue funesto.
De tres lanzadas cae el corcel muerto; mas súbito se pone en pie Zerbino, que a aquellos tres que su corcel le han muerto, se acerca por vengar harto mohíno: primero a Mosco, que es mozo inexperto y por atarlo encima de él se vino, clava la lanza, le traspasa el flanco y arroja de la silla frío y blanco.