lancero

(redireccionado de lanceros)
También se encuentra en: Sinónimos.

lancero

(Del lat. lancearius.)
1. s. m. HISTORIA Soldado que iba armado con lanza.
2. HISTORIA Soldado que pertenecía al cuerpo de este nombre.
3. OFICIOS Y PROFESIONES Persona que por oficio hace o labra lanzas.
4. Armero para colocar las lanzas.
5. TAUROMAQUIA Torero montado a caballo que pica al toro con la garrocha. picador
6. s. m. pl. DANZA Baile de figuras, semejante al rigodón.
7. MÚSICA Música que acompaña a este baile.
NOTA: También se escribe: lancera

lancero

 
m. Soldado que pelea con lanza.
El que lleva lanza.
El que tiene por oficio hacer o labrar lanzas.
Lancera.
Sinónimos

lancero:

picadorulano, alanceador, alabardero, rejoneador,
Traducciones

lancero

Lancier

lancero

lanciere

lancero

lancer

lancero

لانسر

lancero

Lancer

lancero

Lancer

lancero

Lancer

lancero

랜서

lancero

A. SM
1. (Mil) → lancer
2. lanceros (Mús) → lancers
B. SMF (Cono Sur) (= soñador) → dreamer, blind optimist
Ejemplos ?
Las nobles espadas de tiempos gloriosos, desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros: —las viejas espadas de los granaderos, más fuertes que osos, hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros—.
Touristas madrileños, hombres políticos y altas jerarquías militares, damas modeladas en el más genuino troquel del mundo moderno, invadían los salones en que ya se cantaban dúos y cavatinas, y se bailaban lanceros y cuadrillas, y se amaba y se coqueteaba según la flamante escuela.
Ni la pantera, ni el león, ni el dañino jabalí, que tienen gran ánimo en el pecho y están orgullosos de su fuerza, se presentan tan osados como los hábiles lanceros hijos de Panto.
Un vocerío ronco vomitaba estos racimos espatarrados en los bancos y acodados a los mármoles, entre los que se deslizaban los «lanceros», de traje adecentado, cuello flojo, chaleco gris y hongos de siete pesos.
A la otra se la vio en las calles de Quito y en las de Lima cabalgada a manera de hombre en brioso corcel, escoltada por dos lanceros de Colombia y vistiendo dolmán rojo con brandeburgos de oro y pantalón bombacho de cotonía blanca.
El general llegó con su escolta a Chacllapampa, descubrió con auxilio del anteojo una división enemiga a diez cuadras de los guerrilleros; y como las balas de éstos no alcanzaban ni con mucho al campamento, resolvió dejar que siguiesen gastando pólvora, dictando medidas para el caso en que el enemigo, acortando distancia, se resolviera a formalizar combate. -Dame unos cuantos lanceros -dijo el capitán Paiva- y te ofrezco traerte un boliviano a la grupa de mi caballo.
Paiva escogió diez lanceros de la escolta; cargó reciamente sobre la guerrilla, que contestó con nutrido fuego de fusilería; la desconcertó y dispersó por completo, e inclinándose el capitán sobre su costado derecho, cogió del cuello a un oficial enemigo, lo desarmó y lo puso a la grupa de su caballo.
El oficial caminó la media cuadra que lo separaba del jefe supremo, y después del militar salado esperó órdenes, mientras Salaverry, sacando del bolsillo una cartera, escribió con lápiz algunas líneas, arrancó la hoja, y pasándola al oficial le dijo: Tome usted, capitán, un piquete de lanceros, y vaya a Lima por el contingente que le entregará el tesorero.
Entonces emprendió el regreso al campamento: tres lanceros habían muerto en esa heroica embestida y los restantes volvieron heridos.
respecto a los batallones “Santiago” y “Huaylas” y escuadrón “Lanceros”, le preguntó si podrían sostenerse en ese punto, que era del centro, un cuarto de hora más; a lo que contestó el general Gamarra, con notable energía, que no sólo se sostendría un cuarto de hora, sino también una hora.
Para Lerzundi la C significaba Coraceros ó Carabineros, la D Drago- nes, la E Escolta, la F Fusileros de descubierta, la G Granaderos de d caballo, la L Lanceros, la P Parque; en fin, á todas las letras del alfabeto les encontraba descif ración militar.
Habíamos llegado a Santa María y tuvimos que guarecernos en el cancel de la iglesia para dejar la calle a unos soldados de a caballo que subían en tropel: Eran lanceros castellanos que volvían de una guardia fuera de la ciudad: Entre el cálido coro de los clarines se levantaban encrespados los relinchos, y en el viejo empedrado de la calle las herraduras resonaban valientes y marciales, con ese noble son que tienen en el romancero las armas de los paladines.