lamentarse

lamentarse

(lamen'taɾse)
verbo pronominal
1. expresar una aflicción con demostraciones de dolor Se lamentaba de haber cometido una infidelidad.
2. manifestar quejas o reclamos No deja de lamentarse por todo.
Traducciones

lamentarse

to bemoan, lament, moan, wail

lamentarse

jammern

lamentarse

dolere, lagnare, lagnarsi
Ejemplos ?
Como todos los desastres son difícilmente tan terribles como uno se los había imaginado, es totalmente ridículo lamentarse por adelantado y sin cesar.
en mi clemencia pongo tu suerte en tus hábiles manos. No debe lamentarse del rigor de su sentencia el hombre a quien se deja dueño de su propio destino.
- La corneja murió. Ahora la domesticada es viuda y va con un hilo de lana negra en la pata; no hace más que lamentarse, aunque todo es comedia.
Critón: ¡Ah¡ ¡cuántos se ven todos los días del mismo tiempo que tú y en igual desgracia, a quienes la edad no impide lamentarse de su suerte!
Esta es la causa, pues, de su querella, de daños que ahora oís manifestarlos, del lamentarse y murmurar discurso que harían de pena al sol parar el curso.
Podría sacarlo de quicio una opinión como ésta sobre su personalidad, pero solo para lamentarse de que la distancia le impida mandarnos degollar por el negro Conceição, su sargento de órdenes y ejecutor de excepcionales comisiones, algo así como el facón de gala de su nutrida armería.
-Abrid la historia de las pasadas sociedades; leed al filósofo crítico más reverendo, y le veréis, mientras se jacta de haber dado ensanche al patrimonio ruin de la inteligencia que heredó de sus mayores, lamentarse de los locos extravíos de la de sus hijos.
Los filipinos parecen ignorar que el triunfo es el hijo de la lucha, que la alegría es la flor de muchos sufrimientos y privaciones, y que toda redención supone martirio y sacrificio; creen que con lamentarse, cruzarse de brazos y dejar que las cosas continúen su curso han cumplido con su deber; otros, es verdad, pretenden hacer algo más y dan consejos pesimistas o desconsoladores: aconsejan que no se haga nada.
Paco Cárdenas, grave y cejijunto, fumaba silencioso, recostado contra la pared, próximo a los que tallaban, y cerca de él le observaba con disimulo el tabernero, que no confiaba mucho en lo que de modo tan decidido hubo de decirle aquél en la noche anterior, al oírle lamentarse de la ausencia del Gallareta, que le dijo: -Pos si usté quiere y me da lo mismo que al otro, yo le prometo a usté que no va a haber quien diga ni pío tan siquiera tan y mientras esté yo arrimao a la mesa del tapete.
Critón empezó a llorar antes que yo y salió fuera, y Apolodoros, que desde el principio no había hecho más que llorar, empezó a gritar, lamentarse y sollozar de tal manera, que nos partía a todos el corazón, menos a Sócrates.
Rodeado, pues, de simpatías, y en el colmo, vamos al decir, de la popularidad y de la fortuna, ¿cómo no lamentarse amargamente de la contrariedad que detiene sus pasos, aunque sea por breves momentos?
Oíanse los chasquidos de la llama, y una multitud, entre la cual había heridos y moribundos, alzando al cielo las manos, presenciaba el espectáculo terrible, sin hacer otra cosa que lamentarse.