ladrido

(redireccionado de ladridos)
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ladrido

1. s. m. ZOOLOGÍA Voz que emite el perro el fuerte ladrido del perro me asustó.
2. coloquial Insulto, censura o calumnia le miraban mal a causa de los ladridos de su vecina. gruñido

ladrido

 
m. Voz del perro.
fig. y desp.Murmuración, censura, calumnia.

ladrido

(la'ðɾiðo)
sustantivo masculino
1. voz que emite un perro No puedo dormir por los ladridos del perro del vecino.
2. insulto dirigido a otro No soporto tus ladridos.
Sinónimos

ladrido

sustantivo masculino
latido, gañido.
Latido es el ladrido entrecortado del perro cuando sigue la caza o cuando de repente sufre algún dolor. Gañido es cada uno de los gritos que da el perro cuando lo maltratan.

ladrido:

quejidogruñido, chillido, grito,
Traducciones

ladrido

bark, scandal

ladrido

лай

ladrido

Bellen

ladrido

bojado

ladrido

aboiement

ladrido

ladrido

ladrido

SM
1. [de perro] → bark, barking
2. (= grito) → yell
se enfadó y nos dio unos ladridoshe got angry and yelled at us
3. (anticuado) (= calumnia) → slander
Ejemplos ?
Pero míster Jones se desvanecía ya en el aire ondulante. Al oír los ladridos, los peones habían levantado la vista, sin distinguir nada.
¡Santo Dios, yo te doy las gracias, exclamó respirando, como el ciervo que acaba de escaparse de una docena de perros y que oye ya apenas sus ladridos; para de aquí en adelante no te pido riquezas, no te pido empleos, no honores; líbrame de los convites caseros y de días de días; líbrame de estas casas en que es un convite un acontecimiento, en que sólo se pone la mesa decente para los convidados, en que creen hacer obsequios cuando dan mortificaciones, en que se hacen finezas, en que se dicen versos, en que hay niños, en que hay gordos, en que reina, en fin, la brutal franqueza de los castellanos viejos!
Saltó Gipsy, alocada, guiada, aun antes de ver a su ama, por la percepción de los sentidos del animal, más sutiles que los nuestros, y sus ladridos de gozo y sus brincos ágiles armaron una gazapera entre sus compañeros de cautiverio, que la miraban de reojo, sorprendidos y prevenidos en contra de la aristócrata, que no hacía con ellos amistades y les mostraba un desdén tan ofensivo.
Se detuvo delante de un tenducho donde vio tajadas de bacalao frito, sardinas y otros comestibles en platos de dudosa limpieza, y los ojos se le quedaron fijos en ellos, diciéndose que con gusto se comería todas las tajadas, por más que en su casa le hiciese ascos el bacalao; y mientras en esto pensaba, un perrillo que estaba echado en una silla de la tienda comenzó a gruñirle; y Luisito, muy enfadado, le hizo una mueca e imitó el gruñido del perro, que saltó de la silla, armando gran alboroto de ladridos, y le embistió.
-Querían robar el almacén que guardo, pero como estoy alerta, con mis ladridos he ahuyentado a los ladrones y despertado a los amos.
Tal era la inclemencia de la noche, que sin detenerme a meditarlo, resolví entrar, y gané a tientas la escalera, mientras el galgo preso en la cuadra se desataba en ladridos haciendo sonar los hierros de la cadena.
Al verse burlado se paraba al pie del árbol donde aquél se había refugiado, escarbaba la tierra, y entre gruñidos y ladridos se pasaba buen rato, hasta que se había cansado tontamente.
Su vanidad veíase contrariada cuando la luna entraba en el cuarto creciente, y entonces vuelta otra vez a los ladridos, a las carreras y a los saltos por cogerla; pues nada menos que coger la luna se había propuesto Inquieto.
Mientras tanto los pequeñuelos de la golondrina se habían acurrucado debajo de las alas de su madre, no sin que ésta les hubiese enseñado antes de dormirse a imitar su canto para dar gracias a Dios por todos los beneficios recibidos durante el día. Tranquilamente dormían cuando despertaron con sobresalto al oír los ladridos de Inquieto.
Cuando vio la casa de ladrillo de mi padrino, quiso tirarla. Sidra, mi perrito ladrador, lo detuvo entonces con sus ladridos y a pedradas lo hicimos correr como en el hipódromo.
Al entrar en los puros dominios de la naturaleza, parecía moverse en un retozo exclusivamente zoológico. Llegó el rumor de una catarata entre los ladridos de los perros.
(Décimo octavo) Sabed que la anterior comida era sobria y frugal, pues tan solamente comían para calmar los ladridos del estómago; pero la cena era copiosa y larga, puesto que tenían necesidad de reponer fuerzas y de nutrirse.