ladra

ladra

1. s. f. Acción de ladrar la ladra de los perros de la perrera municipal es insoportable. ladradura
2. Conjunto de ladridos que se oyen cada vez que los perros se encuentran con una res.

ladra

 
f. Acción de ladrar.
En montería, conjunto de ladridos que se oyen a cada encuentro de los perros con una pieza.
Ejemplos ?
Uno de forma humana en pies y vientre, y perro en la testuz, cuello y oreja, contra Rogelio ladra, a fin que él entre en la bella ciudad que detrás deja.
─ No, señor. Un poco más lejos encontró el diablo a un pastor que guardaba sus ovejas: ─ ¿Qué dice usted que mi perro no ladra bien?
-Pus poique me paece a mí que tu Olores te quiere a ti lo que a mí er pachón der cura, que ca vez que me trompieza, si no me muerde, me ladra.
--continuó preguntando Alicia. --Podría ladrar --contestó la rosa. ¡Ladra «guau, guau»! --exclamó una margarita--, por eso lo llaman «guayabo».
La niña, anegada en lágrimas, cae entre su madre y un viejo achacoso que va a tomar las aguas; la bella casada entre una actriz que va a las provincias, y que lleva sobre las rodillas una gran caja de cartón con sus preciosidades de reina y princesa, y una vieja monstruosa que lleva encima un perro faldero, que ladra y muerde por el pronto como si viese al aguador, y que hará probablemente algunas otras gracias por el camino.
saca la nariz fuera de la portezuela y ladra violentamente contra un barrendero.- Una ligera sonrisa aparece en los labios de D.- (He aquí los débiles anillos de que se compone la cadena de la vida.- J.
¡Dzapo, Labri, Dzappe (Labri, ladra)! El perro se puso a ladrar al diablo como si quisiera morderle. ─ Caray con el animal ─gritó el diablo─, yo no hablo con tu perro.
Sólo Marramaquiz, gato furioso, lamentaba celoso sus penas y cuidados por altos caballetes de tejados, en que su voz resuena, cual suele por las selvas Filomena, que ha perdido su dulce compañía, con triste melodía esparcir los acentos de su pena, trinando la dulcísima garganta, que a un tiempo llora y canta, o como perro braco que ha perdido su dueño, o flamenco o polaco, que ni se rinde al sueño, ni el natural sustento solicita, aunque en cantar no imita el ruiseñor süave; que una cosa es el perro y otra el ave, y a cada cual su propio oficio cuadra, porque si canta el ave, el perro ladra.
FILOCLEÓN: Ese es otro Lábes. BDELICLEÓN: Por lo mucho que ladra, desde luego. FILOCLEÓN: Y por lo bien que lame el fondo de las ollas.
Formidable sombra, Tal vez mi lengua te insultó importuna No te ladra mordaz cuando te nombra: Sólo quien te rindió fue la Fortuna.
Los peatones se desbordan de las aceras e invaden las pistas de la circulación mecánica. La gente rabia. Las bocinas retiemblan. La gente ladra. Las bocinas estallan. La gente aúlla.
! Pero ladra a su manera, habla, y eso le ha servido para inventar lo que no hay y no fijarse en lo que hay. En cuanto le ha puesto un nombre a algo, ya no ve este algo; no hace sino oír el nombre que le puso o verlo escrito.