labriego


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labriego, a

s. Labrador rústico los labriegos venden su cosecha en el mercado semanal. agricultor, campesino

labriego, -ga

 
m. f. Labrador rústico.
Sinónimos

labriego

, labriega
sustantivo
labrador*, agricultor, cultivador, campesino, paisano (Galicia), aldeano (País Vasco), labrantín, pegulajero, pelantrín, destripaterrones (desp.).
Traducciones

labriego

/a SM/Ffarmhand, labourer, peasant
Ejemplos ?
No cabe empujar a España hacia ninguna mejora apreciable mientras el obrero en la urbe, el labriego en el campo, la clase media en la villa y en las capitales no hayan aprendido a imponer la voluntad áspera de sus propios deseos, por una parte; a desear un porvenir claro, concreto y serio, por otra.
Y aun habíamos de avergonzarnos de ser nosotros quienes viniéramos con estas exigencias, al fin y al cabo hemos nacido en las capas superiores de la sociedad española; pero ¿qué no tendría derecho a decir el obrero en la vida cruda de su ciudad y el labriego en su campiña desértica y áspera?
Y cuando tal hacía estaban ya en el mundo Miranda, Bolívar, San Martín, Hidalgo y O'Higgins; unos, oficiales al servicio de la España colonial; otros, simples criollos ansiosos de conquistar personalidad. El rey cazador y labriego acabó tranquilamente sus días.
Solo en la tierra con el chiquillo, Jácome le crió sabe Dios cómo; y ahora se le caía la baba viendo despuntar en Sendiño, a los seis años mal contados, otro cazador, otro merodeador, sin afición alguna al trabajo lento y metódico del labriego, fértil ya en ardides y tretas de salvaje para sorprender nidos y pajarillos nuevos, para descubrir dónde ponen las gallinas del prójimo y aun para engolosinarlas echándoles granos de maíz, hasta atraerlas a la boca del saco.
En las extensas piezas, junto a las ventanas abarrotadas, por donde entraba el fresco matinal renovando el ambiente cargado por el vaho del amontonamiento de la carne, formábanse los grupos, las tertulias de la desgracia, buscándose los hombres por la identidad de sus hechos: los delincuentes por sangre eran los más, inspirando confianza y simpatía con sus rostros enérgicos, sus ademanes resueltos y su expresión de pundonor salvaje; los ladrones, recelosos, solapados, con sonrisa hipócrita; entre unos y otros, cabezas con todos los signos de la locura o la imbecilidad, criminales instintivos, de mirada verdosa y vaga, frente deprimida y labios delgados fruncidos por cierta expresión de desdén; testas de labriego extremadamente rapadas...
El caballo hubiera continuado corriendo si no le hubiera detenido un aldeano que venía en sentido opuesto, llevando una vaca delante; Juan, de muy mal humor, se levantó como pudo y dijo al labriego: -Es una cosa muy triste el ir a caballo, en particular cuando tiene uno que habérselas con un animal tan malo como este, que le tira al suelo, con exposición de romperle la cabeza.
Y apenas anduve un cuarto de hora cuando descubrí sobre un descampado numerosa tropa militar que a las órdenes de los instructores aprendía y perfeccionaba los movimientos tácticos. Y poco más allá vi en una extensa llanura a un labriego que guiaba su pareja de mulas, hincando en la tierra el arado.
Toda nuestra historia no significa nada como no nos ayude a comprender mejor cómo vive y cómo muere hoy el labriego español; cómo ocupa la tierra que labra y cómo paga su arrendamiento, y con qué estado de ánimo recibe los últimos sacramentos; qué es y qué significa una senara o una excusa, y qué es y qué significa una misa de difuntos.
¡La propiedad bien adquirida, fruto del trabajo y del esfuerzo humano! ¿Os referís acaso a la propiedad del humilde artesano, del pequeño labriego, precedente histórico de la propiedad burguesa?
Ahora ya sabéis que cada moneda que echáis en vuestras arcas como precio de la fatal bebida, es la suerte de un pobre labriego que irá a presidio; de uno que irá al sepulcro; de un niño que caerá en la orfandad; de una esposa que verá día a día consumirse el esfuerzo de su compañero, en el estanco o en la cárcel.
Cuando el sistema de trabajo, artesano o campesino, era individual o familiar a lo sumo, el operario como el bracero constituían el gremio tradicional, que hacía del oficio un patrimonio; al punto en que la gran industria aparece expulsando al artesano de su pequeño obrador y lanzando al labriego a la voracidad del colono, acaparador de los campos, el gremio se transforma en la Sociedad de resistencia.
A su vuelta trajeron, como convidado, un robusto campesino, cuya talla y vigorosos flancos respondían a sus deseos, y después de probar algunas legumbres, en la misma mesa, estos odiosos libertinos cedieron a las horribles tentaciones que les inspiraba el fuego de una monstruosa pasión. Rodearon al labriego, le desnudaron, le tumbaron de espaldas, y con execrable afán solicitaban sus caricias.