lóbulo

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lóbulo

(Del gr. lobos.)
1. s. m. Cada una de las ondas o partes redondeadas que sobresalen en el borde de una cosa algunas plantas tienen hojas con lóbulos.
2. ANATOMÍA Parte inferior y carnosa de la oreja lleva dos pendientes en el lóbulo izquierdo.
3. ANATOMÍA Parte redondeada y saliente de un órgano cualquiera lóbulo del pulmón; lóbulo del hígado; lóbulo del cerebro.

lóbulo

 
m. Cada una de las partes, a manera de ondas, que sobresalen en el borde de una cosa.
anat. Parte inferior carnosa de la oreja.
anat., bot. y zool. División de un órgano marcada por un pliegue profundo de su superficie: l. del pulmón.
Sinónimos
Traducciones

lóbulo

lobe

lóbulo

lobo, lobulo

lóbulo

lobe

lóbulo

kwab

lóbulo

λοβός

lóbulo

lóbulo

lóbulo

lalok

lóbulo

lobe

lóbulo

lóbulo

lóbulo

LOB

lóbulo

SMlobe

lóbulo

m lobe; (de la oreja) ear lobe
Ejemplos ?
Del mismo modo, si sentís que la sangre se os sube a la cabeza, colocad saliva sobre vuestros lóbulos de la oreja y os sentiréis mejor inmediatamente.
Hay un olor horrible sentidos transfigurados saltan las tablas de la torre y abre paso Iä ngai ygg Lo veo viene hacia acá viento infernal sombra titánica negras alas Yog-Sothoth, sálvame tú, ojo ardiente de tres lóbulos
Era negro como el ébano, y su turbante era de seda carmesí. Grandes aros de plata pendían de los espesos lóbulos de sus orejas, y en sus manos tenía una balanza de marfil.
Un hormigueo irresistible en las plantas de los pies; una sensación de pueril miedo de que se la cayesen los aretes... Se echó las manos a los lóbulos de las orejas.
Las coronillas de los arrugados y afeitados cueros cabelludos de lis Sacerdotes estaban pringados con glóbulos generosos de pintura naranja, mientras anillos dorados se proyectaban desde los lóbulos de sus rosadas orejas.
Un Método Secreto Cuando vayáis a salir para una misión importante antes de hacerlo, colocad saliva sobre los lóbulos de vuestras orejas, respirad profundamente, tirad y romped un objeto entre vuestras manos.
Y armando cinegético, disparado ceño de quien fuera a capturar órbitas, hizo rechinar los dientes y hasta las encías contra las encías, flagelóse desde los lóbulos de las orejas desoladas hasta la punta de la nariz con un relámpago morado; clavó frenético ambas manos entre la greña de erizo como para mesársela, y deletreó con voz de visionario que casi me hace estallar en risotadas: –Mi amada es 2.
¡más discretas en vuestro brillo que las gemas radiantes, perlas que os formáis en el fondo glauco de los mares, perlas blancas de suavísimo oriente, perlas rosadas de Visapour y de Golconda, fantásticas perlas negras de Veraguas y de Chiriquí, perlas que adornáis las coronas de los reyes, que tembláis en los lóbulos de las orejas sonrosadas y pequeñuelas de las mujeres, y os posáis como un beso sobre la frescura palpitante de los senos desnudos!
El sueño de perder los dientes es atribuido a una excitación bucal no necesariamente patológica, y aquel otro en que volamos constituye, según Strümpell -de acuerdo en este punto con Scherner-, la adecuada imagen elegida por el alma para interpretar el quantum de excitación emanado de los lóbulos pulmonares en el movimiento respiratorio cuando la sensibilidad epidérmica del tórax ha descendido ya simultáneamente hasta la inconsciencia.
Le atraviesan la punta de la lengua, le cortan los dos lóbulos de las orejas, le arrancan cuatro dientes, luego la azotan con todas las fuerzas.
Los ojos son dos cuencas medianas; la boca, que tiene abierta, es ancha, casi cuadrada. Las orejas —que son grandes y voladas— con los lóbulos horadados.
Si el sueño de volar constituye una simbolización del movimiento de ascenso y descenso de los lóbulos del pulmón al respirar, debería ser soñado con mucha mayor frecuencia, según observa ya Strümpell, o habría de advertirse durante él una intensificación de la actividad respiratoria.