lívido

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lívido, a

(Del lat. lividus, azulado negruzco.)
1. adj. Que está intensamente pálido creí que se desmayaría ya que tenía el rostro lívido. blanco
2. Que está sorprendido y sin capacidad de reaccionar la vio y se quedó lívido. estupefacto
3. Se aplica a la piel, herida o cielo de color tirando a morado. cárdeno, amoratado

lívido, -da

 
adj. Amoratado; díc. esp. del color de la cara, de una herida, etc.

lívido, -da

('liβiðo, -ða)
abreviación
que está pálido o morado, especialmente por el frío un rostro lívido
Traducciones

lívido

livid, blue

lívido

livide

lívido

铅色的

lívido

LIVID

lívido

납빛의

lívido

ADJ
1. (= pálido) → pallid, pale, livid
2. (= amoratado) → black and blue, livid
Ejemplos ?
Sentía un fiero desdeño lleno de injurias altaneras, y para disimular el temblor de mis labios, que debían estar lívidos, sonreía.
Otras optaron por quedarse detrás de los portones, viendo a través de las junturas, o se asomaban a los postigos de las ventanas con rostros lívidos de miedo.
Su aliento impuro la pestilente fiebre respirando, infestó el aire, emponzoñó la vida; el hambre enflaquecida tendió los brazos lívidos, ahogando cuanto el contagio perdonó,; tres veces de Jano el templo abrimos, y a la trompa de Marte aliento dimos; tres veces, ¡ay!, los dioses tutelares su escudo nos negaron, y nos vimos rotos en tierra y rotos en los mares.
Jinetes y cabalgaduras entre charcos de sangre, terceloras, sables y morriones caídos acá y acullá, tacos todavía humeantes, lanzones mal encajados en el suelo blando de la hondonada con sus banderolas hechas flecos, algunos heridos revolviéndose en las hierbas, lívidos, exangües, sin alientos para alzar la voz: tal era el cuadro en el campo que ocupó el enemigo.
¿por qué no me traéis un hermanito para que juegue conmigo, como le tienen otras niñas, y no que estoy sola...?» Nos pusimos lívidos, nos miramos a los ojos con una de esas miradas que desnudan las almas, nos vimos estas al desnudo, y luego, para no avergonzarnos, nos pusimos a besuquear a la niña, y alguno de estos besos cambió de rumbo.
¡Bandeá el río! Los dedos lívidos temblaban sobre el gatillo. Cayé obedeció, dejóse llevar por la corriente y desapareció tras el pajonal, al que pudo abordar con terrible esfuerzo.
Y el pelo, chorreante, caía por las espaldas, y los rostros perdían el ligero artificio del blanquete y del rosa de tocador y aparecían lívidos, espectrales, con el brillo de hule de la mojadura y la palidez de la cruel, aguda sensación de frío...
A estas alturas a mi abuelo se le había agotado la paciencia y cuando él y Laurie estaban a punto de echarse a las manos, tuvo la desfachatez suficiente de insultarle, tanto al hombre como a lo que éste decía, y dijo unas cosas que hicieron ponerse lívidos a los que las oyeron; estaba fuera de sí, y además había convivido con gente que no se mordía la lengua.
Corrí a la portería y encontré a Fidanza pálido, desencajado, repitiendo como en un sueño: "¡Monsieur Jacques ha muerto!" La impresión fue indescriptible; se nos hizo un nudo en la garganta y nos miramos unos a otros con los rostros blancos, lívidos, como en el momento de una desventura terrible.
Por unos instantes se oyeron los chasquidos de la roca, seguidos de bruscos desprendimientos: primero trozos pequeños que rebotaban sordamente en la derribada mampostería, y luego después, como el tapón de una botella vacía sumergida en aguas profundas, cedió de un solo golpe la techumbre del túnel: lívidos relámpagos serpentearon un momento en la oscuridad y algo semejante al galope de pesados escuadrones resonó con pavoroso estruendo en los ámbitos de la mina.
En torno a la del centro, más grande que las otras, agrupábanse en confusión abigarrada una multitud de hombres cuyos semblantes lívidos expresaban los horribles trances de una ansiosa expectativa, fijos los desencajados ojos en un círculo trazado en la superficie de la mesa, en cuyo centro, divididas por una línea vertical había dos letras: S.
El bárbaro, la coge en sus brazos, la cabeza inanimada de la hermosa española cae sobre el hombro nervudo del salvaje, la palidez de la muerte está pintada en su semblante, su boca entreabierta deja ver unos dientes de marfil, sus labios antes de un carmín trasparente, están lívidos y yertos, y sus grandes ojos entrecerrados, dejan que sus largas pestañas sombreen aquel rostro de alabastro.