lánguido

(redireccionado de lánguidas)
También se encuentra en: Sinónimos.

lánguido, a

(Del lat. languidus, debilitado.)
1. adj. Que no tiene fuerza o energía comía poco y cada vez estaba más lánguido. débil, fatigado
2. Que tiene languidez o falta de ánimo estaba triste, callada y lánguida. desalentado
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

lánguido, -da

 
adj. Flaco, débil.
De poco espíritu, valor y energía.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

lánguido, -da

('langiðo, -ða)
abreviación
1. que no tiene fuerzas o lozanía un movimiento lánguido
2. persona que no tiene ánimo o está abatido una adolescente lánguida
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

lánguido

, lánguida
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.

lánguido:

cansadoabatido, desanimado, descorazonado, débil, derrengado, extenuado, flojo, postrado, desalentado, indolente, fatigado,
Traducciones

lánguido

ADJ (gen) → languid (liter); (= débil) → weak, listless
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
10 Ya no amaba el silencio de cadenas lánguidas ni los sarcófagos de taciturnas noches; Tampoco el resonar inhóspito de los recuerdos paranoicos.
Es algo crepuscular, azulado y rosáceo; un sueño de voluptuosidad durante un eclipse. Los muebles tienen formas alargadas, abatidas, lánguidas.
Dios que todo lo sabe, sabe que no son éstas las temibles, sino aquellas lánguidas, suspirantes, más celosas de hacer sentir al amante, que de sentir ellas.
Pues cuentan que otrora, cuando a su nacido, al que con su armada abandonaba las murallas de la divina, a los vientos confiara Egeo, tales mandados, abrazado al joven, le dió: “Mi nacido, para mí que mi larga vida más agradable, único, 215 devuelto en el extremo cabo, poco ha, a mí, de mi vejez, 217 mi nacido, yo al que a dudosos casos obligado me veo a despedir, 216 puesto que la fortuna mía y la tu hirviente virtud te me arrebata, contra mi voluntad, a ti de mí, cuyas lánguidas luces todavía no se han de la querida figura de su nacido saciado...
Y asi se pasó la tarde, Y el mundo en sombras se sume, Y envuelve el cielo la noche Con pabellones azules. Algunas estrellas lánguidas Acá y acullá relucen, Diseminadas antorchas Que mas que aparecen huyen.
2.º Los vicios o ridiculeces personificados y fundados en la verosimilitud que les sirve de verdad, presentados para lección o deleite; ésta es la comedia dicha clásica, y caída en desuso por las formas estrechas y lánguidas en que la han querido encerrar los preceptistas, pero susceptible en nuestro entender de nuevo interés, y de ninguna manera agotada, como se dice vulgarmente.
Carlos la contemplaba con la mirada turbia de un hombre borracho, al tiempo que escuchaba, inmóvil, los últimos gritos del amputado que se prolongaban en modulaciones lánguidas entrecortadas por gritos agudos, como alarido lejano de algún animal que están degollando.
Este saber que nada era lo cierto, sino un soporte de fugaz intento por alcanzar estrellas de alabastro y nada en pos de fingir la liviandad del alba… No fue sorpresa de las redes embusteras sino retornos de las lánguidas quimeras… 21 No sé que soledad era ese grito que enturbiaba la voz de mi conciencia y me anudaba en un eco irreversible a las sepias caricias de otros tiempos de anarquista soñoliento.
Vio aparecer una chalupa que navegaba por el frente de donde él se encontraba, atrás de ella venían más, con grandes vasijas que humeaban copal y otras que, como antorchas, lanzaban lánguidas llamaradas.
Ya no alegran los mozos la besana con las dulces tonadas de la tierra que al paso perezoso de las yuntas ajustaban sus lánguidas cadencias.
Diluido en lo sensorio de mis nieblas me estremezco y me colmo de presencias lánguidas y ubérrimas, —Hipólitos y Dafnis— tristes y lumínicas, —Hismenes y Julietas— que me palpan y me enllaman con el humo de sus brazos...
En primer término está la negrura de los coches que esplende y quiebra los últimos reflejos solares; los caballos orgullosos con el brillo de sus arneses, y con sus cuellos estirados e inmóviles de brutos heráldicos; los cocheros taciturnos, en su quietud de indiferentes luciendo sobre las largas libreas los botones metálicos flamantes; y en el fondo de los carruajes, reclinadas como odaliscas, erguidas como reinas, las mujeres rubias de los ojos soñadores, las que tienen cabelleras negras y rostros pálidos, las rosadas adolescentes que ríen con alegría de pájaro primaveral, bellezas lánguidas, hermosuras audaces, castos lirios albos y tentaciones ardientes.