justillo

justillo

s. m. INDUMENTARIA Y MODA Prenda de vestir interior, ceñida y sin mangas, que cubre hasta la cintura.
Traducciones

justillo

corsage

justillo

jerkin

justillo

SMjerkin
Ejemplos ?
-¿Veis ese de la capa roja y la pluma blanca en el fieltro, que parece que trae sobre su justillo todo el oro de los galeones de Indias; aquel que baja en este momento de su litera para dar la mano a esa otra señora que, después de dejar la suya, se adelanta hacía aquí, precedida de cuatro pajes con hachas?
Era el exterior adorno del justillo y la basquiña azul y plata que, ya que algún color se permita a la hermosura del cielo, pareció cosa precisa que, habiéndose de vestir, del mismo cielo se vista.
—Todo esto ya es inútil —decía mientras pieza por pieza echaba al fuego de un vasto hogar todo lo que me quitaba—. Ya no necesitas vestido, manteleta, justillo, sólo necesitas un ataúd.
La cara de Gilda está cubierta por sus cabellos, mal amarrados sobre el cogote; su justillo, mal atado, deja al descubierto lo que un pañuelo de percal no alcanza a cubrir como debiera.
Antes de que él se marchase eran allí desconocidos los lujos de colchones, colchas, cunas, mesas, sillas, armarios y buen quinqué de petróleo; nunca Sabel había vestido de lana rasa como entonces, ni calzado rico borceguí de becerro, ni usado tan finas ropas como las que se entreparecían al través del justillo aún desabrochado.
Y así, por mayor, por el peligro en que estaba, haciendo el confesor algunas prevenciones y prometiendo, si a la mañana se hallase más aliviada, confesarse, la absolvió, y dando lugar al médico del cuerpo, acudiendo todos y los religiosos, que no se quisieron ir hasta dejarla curada, la desnudaron y pusieron en la cama, y hallaron que tenía una estocada entre los pechos, de la parte de arriba, que aunque no era penetrante, mostraba ser peligrosa, y lo fuera más, a no haberla defendido algo las ballenas de un justillo que traía.
En este diálogo, también algunos de los pasajes más impresionantes están sugeridos por la vestimenta. Rosalind dice: Crees tú que aun vestida de hombre llevo yo, por mi gusto, justillo y calzas?
De brocado de oro blanco viste tabardo tudesco, de rubias martas orlado, y desabrochado y suelto, dejando ver un justillo de raso jalde, cubierto con primorosos bordados y costosos sobrepuestos, y la excelsa y noble insignia del Toisón de Oro pendiendo de una preciosa cadena en la mitad de su pecho.
En aquel punto acababa de llegar allí; vestía justillo de roja tela, aunque usada y vieja, fina; un manto de lana pardo con mangotes y capilla, un birrete de velludo, y de orejeras caídas, unas portuguesas botas, más enlodadas que limpias, y bajo el brazo pendiente un zurrón, saco o mochila, donde un pequeño astrolabio, una brújula marina, un libro de devociones y unos pergaminos iban.
Al decir esto se apresuró a coger la niña, que por su parte no anduvo reacia en irse a los robustos brazos del ama, la cual, previo un «con el permiso de ucencia...», desabrochó el justillo, alzó el pañuelo de vivos colores que se cruzaba sobre su seño de Cibeles, y metiendo en la boquita del ángel lo que éste más deseaba, volvió a cubrirse con tanto recato como si delante de un regimiento se encontrase.
-dijo la mora, apoderándose de la carta, abriéndose el justillo y colocándola entre él y su gordo y pardo seno, al lado del corazón-.
Cubría su cabeza un pintoresco pañuelo de indiana, bajo cuyo pico, colgando hacia la espalda, asomaba una gruesa trenza de pelo negro nada suave. Otro pañuelo de indiana cubría su robusto seno, oprimido por el cordón de su rayado justillo.