jugada


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jugada

1. s. f. DEPORTES, JUEGOS Cada una de las intervenciones que un jugador tiene en el juego en la última jugada perdió su dinero.
2. DEPORTES, JUEGOS Lance del juego originado por cada una de estas intervenciones es una jugada preparada.
3. Engaño, treta o mala pasada hecha a una persona. faena, jugarreta
4. Operación, en un negocio, hábil y oportuna que reporta beneficios o favorece la posición de quien la realiza con una simple jugada se hizo con las acciones necesarias para controlar la empresa.

jugada

 
f. Acción de jugar cuando toca el turno.
fig.Treta, mala pasada.

jugada

(xu'γaða)
sustantivo femenino
1. acción de intervenir un participante en un turno de juego una jugada estratégica
2. dicho o hecho realizado para prejuicio de otro Me hizo una jugada deshonesta.
3. acción que aporta beneficio a quien la realiza La jugada era comprar dólares antes de la devaluación.
Traducciones

jugada

Schachzug, Zug

jugada

jouer

jugada

spelen

jugada

jugada

jugada

spela

jugada

เล่น

jugada

SF
1. (Dep) → piece of play (Ftbl, Ajedrez) → move
una bonita jugadaa lovely piece of play, a lovely move
hacer una jugadato make a move
jugada a balón parado (Ftbl) → set piece
jugada de pizarratextbook move
2. (Golf) → stroke, shot
3. (mala) jugadadirty trick
hacer o gastar una mala jugada a algnto play a dirty trick on sb
4. (Méx) → dodge
Ejemplos ?
Esta es un impostura que no resiste el menor análisis filosófico; pero, no hay que perder de vista, que quienes la cometen, no lo hacen precisamente por ingenuidad, sino como parte de la presunta hábil jugada en el tablero de la política mundial, con el fin de negar a las naciones surgentes el derecho a autodeterminarse y, en consecuencia, mantenerlas sumidas en el colonialismo ideológico, cuyo objeto, como está demostrado, es aprovechar sus ventajas estratégicas y sus riquezas naturales.
Una tarde hallábanse empeñados en una partida el Inca Manco y Gómez Pérez teniendo por mirones a Diego Méndez y a tres caciques Manco hizo una jugada de enroque no consentida por las practicas del juego, y Gómez Pérez le arguyó: –Es tarde para ese enroque, señor fullero.
No sabemos si el Inca alcanzaría a darse cuenta de la acepción despectiva de la palabreja castellana; pero insistió en defender la que el creía correcta y válida jugada.
Don Pelegrín Tarín es un señor fechado aún más allá de la última decena del siglo XVIII; uno de esos hombres cuyo conocimiento se hace en el café con motivo de una jugada a las damas, o la duda de una fecha, o el relato de un episodio de la guerra de la Independencia; un señor chapado y claveteado a la antigua, y en cuyo ropaje y fachada se puede estudiar la historia civil y política de su tiempo, del mismo modo que sobre un murallón cubierto de grietas y de musgo se estudia el carácter de la época en que se construyó...
Y al ver que sus compañeros de trabajo -muchos de los cuales lo conocían poco tiempo- mostraban curiosidad por enterarse de la culpa de Eva, el tío Correchola comenzó a contar, con pintoresco valenciano, la mala partida jugada a los pobres por la primera mujer.
A lo cual replicó Lope que los carneros de Berbería ordinariamente tienen cinco cuartos, y que el quinto es de la cola; y, cuando los tales carneros se cuartean, tanto vale la cola como cualquier cuarto; y que a lo de ir la cola junto con la res que se vende viva y no se cuartea, que lo concedía; pero que la suya no fue vendida, sino jugada, y que nunca su intención fue jugar la cola, y que al punto se la volviesen luego con todo lo a ella anejo y concerniente, que era desde la punta del celebro, contada la osamenta del espinazo, donde ella tomaba principio y decendía, hasta parar en los últimos pelos della.
Pues, hay un bar en cada esquina; menguando la vulnerabilidad; para ahogar en un mal tinto, la pena de un diario andar. Vejez desconcertada, jugada en una partida, entre “cachos” y una “dama”, carentes de perspectiva.
Primero el topetazo colectivo, el primer azar de la lucha, jugada entre los fogonazos de las pistolas, el relucir de los cuchillos, el dentellear de las tijeras y el romper de los guijos sobre los cuerpos jadeantes.
Réstanos algo por explicar. Cada jugada se componía de siete parejas. Regularmente los jefes do los dos partidos interesados apostaban cincuenta pe- sos á cada gallo, y depositaban doscientos que corresponde- rían al que ganase cuatro j eleas.
En cuanto al señor de Areche, refieren que volvió cojitabundo a ocupar su puesto en la mesa de tresillo; que en toda la santa noche no hizo jugada en regla, y que, por primera vez en su vida, cometió dos renuncios, prueba clara de la preocupación de su ánimo.
Quedaba completamente arruinado y casi reducido a vivir de limosna. Si también perdía la última jugada, es decir, si el partido demócrata lograba dar capote, ¿qué iba a ser del infeliz?
Varios cronistas dicen que la querella tuvo lugar en el juego de bolos pero otros afirman que el trágico suceso fue motivado por desacuerdo en una jugada de ajedrez.