jubón


También se encuentra en: Sinónimos.

jubón

1. s. m. INDUMENTARIA Y MODA Prenda de vestir ajustada que cubre la parte superior del cuerpo.
2. jubón de azotes Pena de azotes en la espalda.
3. jubón de nudillos INDUMENTARIA Y MODA, HISTORIA Especie de cota.
4. jubón ojeteado HISTORIA, INDUMENTARIA Y MODA Jubete, tipo de vestidura militar.

jubón

 
m. Vestidura que cubre desde los hombros hasta la cintura, ceñida y ajustada al cuerpo.

jubón

(xu'βon)
sustantivo masculino
prenda de vestir ajustada que cubre el tronco del cuerpo hasta la cintura El jubón forma parte de trajes populares en ciertas regiones o países.
Traducciones

jubón

purpoint

jubón

dublet

jubón

Wams

jubón

Дублет

jubón

Doublet

jubón

Дублет

jubón

Doublet

jubón

doublet

jubón

SM [de hombre] → doublet, jerkin; [de mujer] → bodice
Ejemplos ?
Tú, que el hervor aún sientes de la vida en tus venas, si vas por el Retiro y bajo su arboleda hallas una pastora, como las rosas fresca, tejiéndose guirnaldas, en muelle negligencia; si ves su pie pequeño que se adivina apenas en un zapato breve de satinada tela: si por crecer la brisa agítase la seda y los revueltos pliegues... (pero detente, péñola); si sus lánguidos ojos, llenos de amor, te asedian; si su garganta late, si su jubón...
El escribano siguió en la operación hasta sacarse la almilla o jubón interior, y pasándola a Lilit le dijo: -Deuda pagada y venga mi documento.
Los encantos de Olimpia eran de aquellos que muy raro se ven, no sólo frente, ojos, mejillas, hombros o cabellos, boca, cuello, nariz o ebúrneo diente, pues más abajo de sus pechos bellos, las partes que el jubón ver no consiente, de tanta gracia son, que creo que exceden a cuantas verse por el mundo pueden.
Señor alguacil, prended a este mozo, que él sabe dónde está.” En esto vino el alguacil, y echome mano por el collar del jubón, diciendo: “Mochacho, tú eres preso si no descubres los bienes deste tu amo.” Yo, como en otra tal no me hubiese visto -porque asido del collar, si, había sido muchas e infinitas veces, mas era mansamente dél trabado, para que mostrase el camino al que no vía- yo hube mucho miedo, y llorando prometíle de decir lo que preguntaban.
¡Era un santo!... Yo de mi sé decir que conservo un pedazo de su jubón como una reliquia, y lo merece... Pues en Dios y en ni ánima que si el señor arzobispo tomara mano en ello, es seguro que nuestros nietos lo verían en los altares...
La mujer no es bizca como su marido, ni morena; pero tiene los cabellos tan cerdosos como él, y una rubicundez en la cara, entre bermellón y chocolate, que no hay quien la resista. Gasta saya de bayeta anaranjada, jubón de estameña parda y pañuelo blanco a la cabeza.
Tan galán como altanero dejó ver la escasa luz por bajo el arco primero un hidalgo caballero en un caballo andaluz. Jubón negro acuchillado, banda azul, lazo en la hombrera y sin pluma al diestro lado, el sombrero derribado tocando con la gorguera.
No atreviéndose nuestro hombre a llevarse nada del uniforme, cuya venta hubiera podido comprometerle, se limitó a quitarle las botas, las enrolló bajo su capa junto con el jubón de Eustaquio y se alejó refunfuñando.
Español era él también, y su padre, y su madre; pero él no salía por las islas Lucayas a robarse a los indios libres: ¡porque en diez años ya no quedaba indio vivo de los tres millones, o más, que hubo en la Española!: él no los iba cazando con perros hambrientos, para matarlos a trabajo en las minas: él no les quemaba las manos y los pies cuando se sentaban porque no podían andar, o se les caía el pico porque ya no tenían fuerzas: él no los azotaba, hasta verlos desmayar, porque no sabían decirle a su amo donde había más oro: él no se gozaba con sus amigos, a la hora de comer, porque el indio de la mesa no pudo con la carga que traía de la mina, y le mandó cortar en castigo las orejas: él no se ponía el jubón de lujo...
Había momentos en que pensaba que todo era un sueño, y si no hubiese sido por su jubón olvidado en la hierba, testimonio que brillaba por su ausencia, habría dudado de la exactitud de su memoria.
El los vio quemar, los vio mirar con desprecio desde la hoguera a sus verdugos; y ya nunca se puso más que el jubón negro ni cargó caña de oro, como los otros licenciados ricos y regordetes, sino que se fue a consolar a los indios por el monte, sin más ayuda que su bastón de rama de árbol.
Así iban por el monte, cuando se les apareció entre los españoles armados el Padre las Casas, con sus ojos tristísimos, en su jubón y su ferreruelo.