joyero


También se encuentra en: Sinónimos.

joyero, a

1. s. OFICIOS Y PROFESIONES Persona que hace o vende joyas.
2. s. m. Estuche o mueble para guardar joyas guardó el anillo en el joyero de ébano.

joyero -ra

 
m. f. Persona que tiene por oficio hacer o vender joyas.
m. Caja o armario para guardar joyas.
(Amér.) Orífice.

joyero, -ra

(xo'ʝeɾo, -ɾa)
sustantivo masculino-femenino
persona cuyo oficio es vender, reparar o hacer joyas una familia de joyeros

joyero


sustantivo masculino
caja pequeña usado para guardar joyas ¿Me pasas el reloj que está en el joyero, por favor?
Sinónimos
Traducciones

joyero

Juwelier

joyero

bijoutier

joyero

klenotník

joyero

juveler

joyero

kultaseppä

joyero

draguljar

joyero

宝石商

joyero

보석상

joyero

juwelier

joyero

gullsmed

joyero

jubiler

joyero

joalheiro

joyero

juvelerare

joyero

คนขายซื้อและซ่อมเครื่องเพชรพลอย

joyero

kuyumcu

joyero

thợ kim hoàn

joyero

珠宝商

joyero

珠寶商

joyero

/a
A. SM/Fjeweller, jeweler (EEUU)
B. SM (= estuche) → jewel case
Ejemplos ?
Simultáneamente, Arthur Adamson, un importante joyero, se ¨distrae¨ aumentando su fortuna con secuestros por los que obtiene fuertes rescates, consistentes en piedras preciosas, con la ayuda de su novia Fran.
Hermano del compositor Ernesto Halffter y tío del también compositor Cristóbal Halffter. Su padre Ernesto Halffter Hein procedía de Königsberg (Alemania) y era joyero de profesión.
En el mismo episodio, Ross también revela que una noche después de haber sido enviada a la cama sin cenar, Monica trató de comer los macarrones pegados en su joyero.
Su luminoso vestido blanco es exquisito: metros y metros de ondulante crinolina bajo un corset y un miriñaque adornados con gemas y perlas. Con ese vestido y sus largos guantes blancos, sus movimientos recuerdan a los de la muñeca de porcelana de un joyero.
Poco antes de finalizar la I Guerra Mundial, el matrimonio Jodorowsky (Levi) y Teresa Groismann (los abuelos paternos de Alejandro) huyó de los pogromos rumbo a Francia. En París fueron ayudados por un joyero llamado Moishe Rosenthal, miembro del Comité de Bienfaisance Isráelite.
El apodo de Ghirlandaio (fabricante de guirnaldas) le llegó a Domenico por parte de su padre (o tal vez de alguno de los jóvenes maestros de su taller), que fue joyero con taller en via dell'Ariento (esto es, "dell'Argento", de la plata, por el nombre de los numerosos orfebres).
Orfebrería: destacan la impresionante Custodia del Corpus obra de Antonio Pérez de Montalto (siglo XVII), el Arca de Jueves Santo de Gaspar Lleó (siglo XVIII), la Custodia de las Espigas de Ramón Bergón, del mismo siglo, relicarios, el joyero de la Virgen de la Fuensanta y una valiosa colección de cálices, portapaces, copones...
6. Domenico trabajó como aprendiz de un joyero o un orfebre, probablemente su propio padre. Vasari cuenta cómo Domenico se dedica contra su voluntad a la profesión del padre, prefiriendo más a menudo pasar el tiempo retratando a los paseantes.
Él, mozo de veinticinco, había venido a Madrid a negocios, según decía, y a los dos días de su llegada, ante un escaparate de joyero, cruzó la primera mirada significativa con Milagros Alcocer, que, después de oída misa en San José, daba su paseíllo de las mañanas, curioseando las tiendas y oyendo a su paso simplezas, como las oye toda muchacha no mal parecida que azota las calles.
Pero era noche cerrada, glacial, límpida; en el cielo, de un azul sombrío, centelleaba el joyero de los astros del hemisferio Norte; los cinco ricos solitarios de Casiopea, el perfecto broche de Pegaso, que una cadena luminosa reúne a Andrómeda y Perseo; la lluvia de pedrería de las pléyades; la fina corona boreal, el carro de espléndidos diamantes; la deslumbradora Vega, el polvillo de luz del Dragón; el chorro magnífico, proyectado del blanco seno de Juno, de la Vía Láctea...
Kassim era un hombre enfermizo, joyero de profesión, bien que no tuviera tienda establecida. Trabajaba para las grandes casas, siendo su especialidad el montaje de las piedras preciosas.
Por lo cual, mientras el joyero trabajaba doblado sobre sus pinzas, ella, de codos, sostenía sobre su marido una lenta y pesada mirada, para arrancarse luego bruscamente y seguir con la vista tras los vidrios al transeunte de posición que podía haber sido su marido.