joroba


También se encuentra en: Sinónimos.

joroba

(Del ár. huduba.)
1. s. f. ANATOMÍA Protuberancia anormal en el pecho o la espalda, o en ambas partes, causada por deformación de la columna vertebral. giba, chepa
2. coloquial Cosa que molesta o fastidia ¡qué joroba tener que hacer el turno de noche! fastidio
3. Protuberancia o abultamiento que presenta un objeto ese jarrón tiene la joroba adornada con diversos motivos. jiba

joroba

 
f. Corcova.
fig. y fam.Impertinencia y molestia enfadosa.

joroba

(xo'ɾoβa)
sustantivo femenino
1. abultamiento grande que tienen algunas especies animales en el lomo Los camellos tienen joroba.
2. malformación de la columna vertebral que produce un abultamiento en la parte superior de la espalda un anciano con joroba
Traducciones

joroba

fichtre, bosse

joroba

Höcker

joroba

hump, hunch

joroba

gibbo, gobba

joroba

гърбица

joroba

hump

joroba

こぶ

joroba

joroba

puckel

joroba

SF
1. [de persona, camello] → hump
2. (= fastidio) → pain, drag

joroba

f. hump.

joroba

f humpback, hunchback, hump
Ejemplos ?
Miden 1 metro a los hombros al estar postrados sobre sus 4 patas, mientras que al posarse sobre sus patas traseras, alcanzan los 2,4 metros. Como todos los osos pardos, se distingue del oso negro por una gran joroba en su espalda.
En cuanto a la reagrupación de las formas domésticas y salvajes bajo un solo nombre de especie, la Comisión fue prudente y no resolvió el asunto de un modo definitivo, e indica que los taxonomistas que consideran el ganado doméstico una subespecie del uro silvestre deberían usar Bos primigenius taurus, y Bos taurus permanece disponible para los bovinos domésticos cuando sean considerados como una especie separada. Originalmente, los bovinos con joroba o cebúes fueron considerados como una especie plena: Bos indicus.
De repente el bufón, que era un hombrecillo de la estatura de un niño de dos años, con una cabeza descomunal y una joroba enorme, se detuvo ante Enrique y le dijo tratándole con la familiaridad que le era propia: -Había una vez un gran señor que tenía frecuentes accesos de melancolía.
Era un paraje de bosque y peñas aborrascadas; aquí bocas que bostezan o monstruos de fieras garras; allí una informe joroba, allá una grotesca panza, torvos hocicos de fieras y dentaduras melladas, rocas y rocas, y troncos y troncos, ramas y ramas.
Bien cierto es que entre los que perteneciendo al Gran Consejo contribuyeron poderosamente a las tropelías y gatuperios de Rat-Hon, se encontraban el peligrosísimo Chin-Gau, el de la gran joroba; el agresivo Tu-Pay-Chon -que quiere decir "el que se hace el loco"-; el analfabeto y gordo Si-Tu-Pon, enamorado de la sucesión en el mandarinato; el mediocre Chon-Chi; y, sobre todo, el inolvidable, el inolvidabilísimo Si-Tay-Chong, el desvergonzado, que era más sucio y asqueroso que un escupitajo de suegra desdentada en cara de borracho tuberculoso.
Quien tuviese la desgracia de engendrar un muchacho, estando Venus, Marte, Saturno y Mercurio en determinada posición, no debía culpar más que á su ignorancia en Astrología, si el mamón resultaba (lo que no podía marrar, según Figueroa) con joroba, seis dedos en la mano, como diz que los tuvo Ana Bolena, ú otro desperfecto.
La Princesa hizo lo que le mandaba su marido; pero cuando estuvo en medio de la corriente, empezó a sacudirse para que se cayese el pordiosero al río, y este se fue cayendo a pedazos; primero la cabeza, después los brazos y piernas; en fin, todo menos la joroba, que se le quedó a la Princesa pegada a la espalda como con cola.
-El barnizao soy yo, señó Antonio, y a lo que yo vengo lo va usté a saber más pronto que un tiro: yo vengo a peirle a usté su consentimiento pa casarme con su nena Rosalía. En poco estuvo que el Jorobeta llegara al techo con la joroba, y...
Además, “comen guanacos, animales silvestres semejantes al camello, pero que carecen de joroba y no sirven para la carga; también se alimentan con huevos de avestruces”.
Jueves y viernes y sábado, seis.» El sacristán, que en el campanario se preparaba a tocar a misa de alba, oyó la maldita copla, hizo bocina con las manos, y añadió: -«Y domingo, siete.» -«Coge la giba, y vete», le replicó furioso a coro el aquelarre, al escuchar el nombre del día consagrado a Dios. En el acto le nació al monaguillo una joroba que envidiaría un dromedario.
Como barreras de este líquido inmenso espejo, allá la negra mole de Cabarga, el gracioso pico de Solares, los cerros ondulantes del Puntal, Pedreña, Guarnizo y Muriedas, y más lejos las elevadas crestas del Asón y del Escudo limitando el horizonte; acá la larga fila de monumentales edificios iluminados por la pálida luz del astro y mirándose en las tranquilas aguas que lamen los pulidos sillares del muelle, y las colinas de Molnedo hasta el breve promontorio sobre el cual alza su joroba el desmantelado castillo de San Martín, como un inválido inútil centinela del puerto.
Se regocijaba en contravenir mis órdenes y en poner en todo momento en evidencia su temperamento sardónico y feroz. Inútil era que prometiera zurrarle la badana o hacerle salir la joroba por el pecho de un mal golpe.