Jerónimo

(redireccionado de jerónimos)

jerónimo, a

(De san Jerónimo, doctor de la Iglesia.)
1. adj. RELIGIÓN Que tiene relación con alguna de las órdenes religiosas llamadas ermitaños de san Jerónimo.
2. s. RELIGIÓN Miembro de cualquiera de estas órdenes.

jerónimo, -ma

 
adj.-s. catol. Díc. del religioso de las congregaciones de san Jerónimo.
adj. Jeronimiano.
m. pl. Nombre de diversas congregaciones religiosas que se fundaron bajo la advocación de san Jeró nimo.
Traducciones

Jerónimo

Hieronymus

Jerónimo

Jérôme

Jerónimo

SMJerome

jerónimo

1 ADJ & SM (Rel) → Hieronymite

jerónimo

2 SM sin jerónimo de duda (LAm) (hum) → without a shadow of doubt
Ejemplos ?
Del siglo XIX hemos de resaltar la adquisición de tierras por esta vecindad: En 1815, y como consecuencia de los graves efectos de la guerra de la Independencia en la localidad de Alba de Tormes, los Jerónimos enajenaron todos los bienes que tenían en este término, entre los que podemos destacar numerosas aranzadas de tierra de labor y viñas, así como la casa de la calle Honda, donde estaba la capilla de la Salutación.
En las planas (yendo hacia el cabo de San Antonio) se puede encontrar el monasterio de la "Virgen de los Ángeles", un monasterio de la orden de los Jerónimos y regentado por un solo monje que realiza el trabajo de dar misa, bodas, asistir a enfermos y moribundos.
En el ámbito territorial de la pedanía de Guadalupe (5.242 habitantes en 2011, según INE) se ubican diversos núcleos poblacionales: el lugar de Guadalupe de Maciascoque (4.645 habitantes, de los cuales hay 4.605 concentrados), el caserío huertano de La Galapacha (396 habitantes), la urbanización de Agridulce (199 habitantes), la urbanización Mirfador de Agridulce (792 habitantes), otros diseminados de la pedanía de Guadalupe (248 habitantes) y Los Jerónimos (con 2 habitantes censados), que constituye el histórico Monasterio de los Jerónimos de San Pedro de la Ñora, que desde 1996 es sede de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM).
Mandó construir una pequeña iglesia que puso bajo el patronazgo de Nuestra Señora de Guadalupe, por influencia de la Orden de los Jerónimos, por entonces recién instalada en estas tierras.
´ Originariamente conocido por Monasterio de los Jerónimos de San Pedro de la Ñora, por así estar establecido por la orden desde que se fundó en La Ñora en 1579, aunque desde que se construyó a principios del siglo XVIII y más aún tras su exclaustración un siglo después, es más conocido por "Los Jerónimos".
La Superiora (¿Gordo? Debe ser de los Jerónimos.) ¿Y en qué puedo serviros? Magdalena Pues, señora, esta hija que Dios me dio, desengañada del mundo y de sus pompas, desea entrar en este convento, aunque sea en clase de hermana lega.
Su frente calva, sus ojos de fuego hundidos, sus sienes surcadas, sus labios delgados, amoratados, le daban semejanza con los San Jerónimos de Ribera.
Ahora, si queréis saber cuáles fueron esas conjeturas, os diré que aquel hombre me parecía a un mismo tiempo un capitán de bandidos, un príncipe viajando de incógnito, un artista italiano, un dependiente de casa de comercio, un marqués andaluz, un pirata, un poeta, un cómico de provincias, un ser fantástico del género vampiro, un novicio de frailes jerónimos y un soldado de Garibaldi; algo, en fin, extraordinario por lo ilustre, por lo exótico, por lo terrible, por lo dramático, por lo sobrenatural, o por lo farsante y poco divertido.
Pérez Lezcano se fue a España acompañado de su esposa; dio una fuerte limosna para la Virgen de Guadalupe, que se venera en Extremadura, y obtuvo de los padres jerónimos, encargados de su culto, que le permitiesen sacar por un habilísimo tallador una copia de la imagen.
-Ya sé, dijo la moza, que infinitas son las fuerzas de tropa tan valiente, pues de los monacales las visitas sacian a la devota más ardiente; si hacen once los padres carmelitas, los jerónimos trece comúnmente; pero trece, por más que se pondera, es docena de frailes cualesquiera.
A eso de las once brillaba el sol tan alegremente sobre los muros del convento, piaban los gorriones con tan completa tranquilidad, era tan dulce el susurro del agua, parecía, en fin, tan dichoso todo lo criado, que nadie hubiera podido ver aquellos lugares sin envidiar la existencia pacífica de los padres jerónimos, y sentir vagos deseos de abandonar para siempre las cosas del mundo, tan agitadas y revueltas en aquel entonces...
Debió levantarse en un primer momento una iglesia y claustro, perteneciendo en un principio, al parecer, a la Orden de los Jerónimos.