jarrón

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jarrón

1. s. m. Recipiente semejante a una jarra usado para adornar o contener flores cortadas con agua colocó el ramo en un jarrón de cristal tallado. florero
2. ARTES DECORATIVAS Pieza ornamental, semejante a una jarra, que se coloca sobre un pedestal o como motivo de remate en interiores y exteriores de edificios y en espacios abiertos.

jarrón

 
m. Aum. de jarro.
Pieza arquitectónica, ornamental, en forma de jarro.
Vaso labrado para adorno.

jarrón

(xa'ron)
sustantivo masculino
recipiente sin asas de tamaño grande usado como adorno un jarrón de porcelana
Sinónimos
Traducciones

jarrón

vase, urn

jarrón

vase

jarrón

ваза

jarrón

vaas

jarrón

زهرية

jarrón

wazon

jarrón

βάζο

jarrón

花瓶

jarrón

花瓶

jarrón

váza

jarrón

Vase

jarrón

אגרטל

jarrón

花瓶

jarrón

꽃병

jarrón

vas

jarrón

SM
1. (para flores) → vase
2. (Arqueología) → urn
Ejemplos ?
Macetas diminutas, con arbustos enanos, coronaban la tapia, y árboles recortados en figura de peces, esquifes o jarrones, rodeaban el quiosco de porcelana también.
Emma rezaba, o más bien se esforzaba por orar, esperando que bajara del cielo alguna súbita resolución; y para atraer el auxilio divino se llenaba los ojos con los esplendores del tabernáculo, aspiraba el perfume de las julianas blancas abiertas en los grandes jarrones, y prestaba oído al silencio de la iglesia, que no hacía más que aumentar el tumulto de su corazón.
Y de puerta en puerta, al trote siempre, para sacudir la leche hasta que se desprendiera la manteca fresca para las parroquianas preferidas, iba por los entonces atroces empedrados de la capital, saltando del caballo, midiendo leche, llenando tarritos, tazas, jarros y jarrones, amontonando en el tirador los pesos y volviendo a saltar y a bajar y a saltar otra vez, a cada rato, hasta la hora de volver a la chacra con los demás lecheros, vascos todos, alegres compañeros y de conversación tan sonora que con éxito luchaba con el ruido de lata de los tarros vacíos y hasta lo dominaba.
Cristina, a estas alturas, ya había recorrido aquella cabaña o rústica mansión, aunque no sabía con precisión cómo denominarla, porque a la vez que parecía modesta, despedía un lugareño gusto al México romántico del siglo XIX; algo de lujo se veían en ella: pinturas del Popocatépetl y la Iztaccíhuatl, losa y jarrones de Talavera poblana, sillas de cedro, mesa decorada con un mantel tejido en San Juan de los Lagos, cortinas de seda, tapetes de Tlaxcala y lámparas de bronce.
A miles parece que andaban los mamuts, como en pueblos, cuando los hielos se despeñaron sobre la tierra salvaje, hace miles de años; y como en pueblos andan ahora, defendiéndose de los tigres y de los cazadores por los bosques de Asia y de África; pero ya no son velludos, como los de Siberia, sino que apenas tienen pelos por los rincones de su piel blanda y arrugada, que da miedo de veras, por la mucha fealdad, cuando lo cierto es que con el elefante sucede como con las gentes del mundo, que porque tienen hermosura de cara y de cuerpo las cree uno de alma hermosa, sin ver que eso es como los jarrones finos, que no tienen nada dentro, y una vez pueden tener olores preciosos, y otras peste, y otras polvo.
El viejo golpeó la puerta con un anillo de jaspe tallado, la puerta se abrió y bajaron por cinco escalones de bronce a un jardín lleno de amapolas negras y jarrones verdes de barro cocido.
Allí a su riego crecían, en ricos jarrones chinos, los claveles purpurinos que el Cairo tan sólo da, y el tulipán soberano que Estambul adora y cría, y la flor que a Alejandría siempre el Asia envidiará.
“¿Cómo los venceremos?”, dijeron los Xibalbá. “Partid pues en seguida”, se dijo a los engendrados. “Cogednos cuatro jarrones de flores”, dijeron los Xibalbá. “Perfectamente.
Después, la señorita d'Andervilliers recogió los trozos de bollo en una cestilla para llevárselos a los cisnes del estanque y se fueron a pasear al invernadero, caliente, donde unas plantas raras, erizadas de pelos, se escalonaban en pirámides bajo unos jarrones colgados, que, semejantes a nidos de serpientes, rebosantes, dejaban caer de su borde largos cordones verdes entrelazados.
Era una cosecha de flores la que cortaban las pinzas, de perfumes, la que transportaban las pinzas. Apresuradamente se llenaron los cuatro jarrones de flores y estaban llenos al alba.
En aquel siglo, de Europa iguales no conocían sus carrozas y caballos, ya de tiro, ya de silla. Y en joyas, galas y plumas, jarrones de oro y vajillas, los de un príncipe de Oriente sus repuestos parecían.
En un patio estaba el baño, en que echaban olores muy finos; y en las casas ricas había patios cuadrados, con muchas columnas alrededor, y en medio una fuente, entre jarrones de flores.