jadeante

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jadeante

adj. Que jadea llegó jadeante después de la larga carrera.

jadeante

 
adj. Que jadea o respira con trabajo.
Sinónimos

jadeante

adjetivo
Traducciones
Ejemplos ?
El resto del ejército, en tierra de Beocia, iba diezmándose: unos, buscando las claras fuentes para apagar su sed, otros exhaustos y jadeantes.
La sonrisa, violenta como la de las bailarinas cuando jadeantes dan gracias al público, se exageraba al pasar un hombre que fijase en la rubia esa ojeada, curiosa e indiferente a la vez, del desocupado.
El hombre más que gordo, más que calvo, más que feo, después de cerrar la puerta con brusquedad y disgusto, se recargó sobre ella y entre sonrisas jadeantes, ojos vidriosos, respiración excitada, manos trémulas, comenzó a contar con lentitud el dinero recibido.
De cuando en cuando, fuegos fatuos se cruzaban en el camino, y las cornejas piaban lastimeras en la espesura del bosque, donde a lo lejos brillaban los ojos fosforescentes de algún gato salvaje. La crin de los caballos se enmarañaba cada vez más, el sudor corría por sus flancos y resoplaban jadeantes.
Viajaba el pastel de mano en mano y cambiaba a cada momento de bolsillo; pero, ¡ay!, iba cambiando también de volumen; y cuando, por fin, extenuados, jadeantes, ensangrentados, paráronse, en la imposibilidad de seguir, no quedaba, a decir verdad, motivo ninguno de batalla; el pedazo de pan había desaparecido y estaba desparramado en migajas, semejantes a los granos de arena con que se mezclaban.
En una mañana de enero, en tanto que la máquina lanzaba sus jadeantes estertores y las blancas volutas del vapor se desvanecían en el aire tibio convirtiéndose en lluvia finísima, un hombre subía por el camino en dirección a la mina.
Era un estruendo como el de cien batallas y otros tantos huracanes; un fragor inusitado, indescriptible; no parecía sino que sobre el techo de mi tumba se desmoronaban los siglos a docenas y que entre los escombros se retorcían, jadeantes y aterrados, como si sobrevivir al cataclismo procurasen, las páginas de la historia patria, los gloriosos hechos, las grandes miserias, la religión, el fanatismo, la luz, la oscuridad, las artes, la literatura, el derecho, la conquista, el valor, la fuerza, la hidalguía, la fe de los mártires..., todo en confuso montón y estridente vocerío.
Los zopilotes se han detenido, jadeantes, y escalonándose de una manera simétrica en las ramas del viejo carao, se dejan vencer por el sopor que flota en la atmósfera.
Parecía sereno y saludaba con un gesto a los que, saliendo de las callejuelas o de las puertas, se incorporaban a la muchedumbre. Los seis hombres, tres de cada lado, caminaban a paso corto y algo jadeantes.
Pronto vimos llegar, uno tras otro, varios jinetes, rodeados de numerosos galgos; de los tientos, colgaban los despojos sanguinolentos de los avestruces boleados en el día; y jadeantes, los perros dirigían al amo miradas de tímida impaciencia, al ver tirar en el suelo, con los recados, los alones flacos, bien miserable ración para aplacar tanta hambre.
Paróse el troyano dentellando —los dientes crujíanle en la boca—, tembloroso y pálido de miedo, Odiseo y Diomedes se le acercaron, jadeantes, y le asieron de las manos, mientras aquél lloraba y les decía: —Hacedme prisionero y yo me redimiré.
Vio que otras tantas anémicas como ella, llegaban pálidas y entristecidas, respiraban aquel aire, y luego se arrojaban en brazos de jóvenes vigorosos y esbeltos, cuyos bozos de oro y finos cabellos brillaban a la luz; y danzaban, y danzaban, con ellos, en una ardiente estrechez, oyendo requiebros misteriosos que iban al alma, respirando de tanto en tanto como hálitos impregnados de vainilla, de haba de Tonka, de violeta, de canela, hasta que con fiebre, jadeantes, rendidas, como palomas fatigadas de un largo vuelo, caían sobre cojines de seda, los senos palpitantes, las gargantas sonrosadas, y así soñando en cosas embriagadoras...