isla de Santo Domingo

Santo Domingo, isla de

 
Nombre dado en el período colonial a la isla La Española, esp. a la parte hispana de la misma, origen de la actual República Dominicana.
Ejemplos ?
Si hubiese alguna provincia cuya población no llegue a setenta mil almas, pero que no baje de sesenta mil, elegirá por sí un diputado; y si bajase de este numero, se unirá a la inmediata para completar el de setenta mil requerido. Exceptúase de esta regla la isla de Santo Domingo, que nombrará diputado, cualquiera que sea su población.
Apenas se supieron en la isla de Santo Domingo las relaciones del Continente con España, se apresuró el celo apostólico de algunos religiosos a esparcir la semilla evangélica en los nuevos países; pero los excesos de la avaricia sublevaron de tal modo a los naturales que después de sacrificar los misioneros a su venganza, acabaron con un establecimiento que Gonzalo de Ocampo, enviado por la Audiencia de Santo Domingo para conservar el orden, había planteado en el sitio que hoy ocupa Cumaná y que él llamó Toledo.
En lo alto de las fortalezas flameaba la bandera española, gracias a un derecho indiscutible, y del hecho que los indígenas llamaban Haití a la isla de Santo Domingo no debe deducirse que la parte occidental, que fue la primera en constituirse en Estado soberano con el nombre de República de Haití, tuviera el derecho de considerar la parte del Este u oriental como parte integral, cuando la una pertenecía a los franceses y la otra a los españoles.
El Pirata que estaba en la isla de Tortuga se llamaba Pedro el Grande (que en Francés se pronuncia Pierre le Grand) natural de Dieppe, el cual tomó al vicealmirante de la flota española, cerca del cabo de Tiburón, del lado del occidente de la isla de Santo Domingo, sólo con una barca donde él estaba con veinte y ocho personas dentro: la causa de esto fue que hasta entonces, jamás los españoles habían hallado en el canal de Bahama contradiciones, de suerte que los piratas salieron en mar por el Caycos, donde le tomaron con facilidad, echando la gente española en tierra y enviando el navío a Francia.
Considerando que un pueblo obligado a obedecer a la fuerza y que le obedece hace bien, pero que si resiste cuando puede hacer mejor; considerando, por último, que dada la diferencia de las costumbres y la rivalidad existente entre los unos y los otros, nunca habrá armonía ni perfecta unión, y como además los pueblos de la parte anteriormente española de la isla de Santo Domingo comprobaron durante los veintidós años de su agregación a la República de Haití que no pudieron obtener ventaja alguna...
En cambio de la restitución de que se trata en el artículo IV, el rey de España, por si y sus sucesores, cede y abandona en toda propiedad á la republica francesa toda la parte española de la isla de Santo Domingo en las Antillas.
Envióle Lolonois a Tortuga para descargarle con orden de volver, a dicho navío, tan presto como fuera descargado en la isla Savona donde le aguardaban, pero la flota, habiendo llegado a dicha isla, halló otro navío que venía de Cumaná con municiones de guerra para la isla de Santo Domingo y dinero para pagar los soldados de dicha isla, al cual tomaron sin alguna resistencia y siendo fuerte de ocho piezas de artillería y teniendo dentro siete mil libras de pólvora, cantidad de mosquetes y cosas de este género, así como, también, doce mil reales de a ocho en moneda.
5.- El territorio de la República Dominicana es y será inalienable. Está integrado por la parte oriental de la Isla de Santo Domingo y sus islas adyacentes.
Los caballos silvestres, que a manadas y tropas corren por esta isla de Santo Domingo o Española, son de pequeña estatura, cuerpos cortos, cabezas grandes, largos cuellos, piernas gruesas; en fin, no tienen alguna bondad en toda su figura.
En 1802, no obstante, se produjeron dos hechos que el presidente Thomas Jefferson consideró hostiles para los intereses de Estados Unidos: el envío de tropas francesas a Nueva Orleans y a la isla de Santo Domingo para reprimir sublevaciones que habían estallado en esos territorios, y la supresión del derecho de depósito, privilegio acordado tiempo atrás con los comerciantes estadounidenses para guardar mercancías en Nueva Orleans hasta su trasbordo.
Los términos Saint-Domingue y Santo Domingo todavía se aplican a toda la isla, inclusive la Constitución de la República Dominicana, en el artículo 9, denomina a la isla como Isla de Santo Domingo.
La Sierra de Neiba se levanta en el suroeste de la República Dominicana, y continúa al noroeste de Haití, paralela a la Cordillera Central. La Isla de Santo Domingo se caracteriza por una dualidad política, cultural, económica y en otros sentidos.