Ejemplos ?
– una pantalla de leds en la que aparecen frases del presidente checo, Václav Klaus, conocido por su posición euroescéptica. – un grupo de monjes católicos irguiendo heroicamente una bandera de la comunidad gay sobre un campo de patatas.
Y se quedaron luego anonadadas en el silencio triste del recuerdo, fijas las melancólicas miradas del sordo río en el raudal veloz: pero se levantaron de repente, de vértigo divino poseídas, e irguiendo al cielo la inspirada frente, alzaron este canto de dolor: II «Nos sentamos orillas de estos ríos, »y lloramos pensando en nuestro suelo »y en ese verde campo, en ese cielo »llenos del esplendor de Jehová: »y hemos colgado nuestras dulces harpas »de los sauces que cubren la ribera, »que la mano cautiva no pudiera »sino sones dolientes arrancar.
Ella remedará tu movimiento, por el vaivén violento de internas tempestades sacudida, y mostrará sus lóbregas entrañas, y el mar de fuego que su centro llena; y tú, tus ondas hasta el cielo irguiendo copiarás sus altísimas montañas en Andes de agua, entre uno y otro abriendo profundos valles de revuelta arena.
Ya estaba allí, de pie en el esquife, apoyado en larga espada, el escudo embrazado, cubierto el pecho de escamas de acero, irguiendo su arrogante figura de buen mozo festejado por toda la aristocracia de Europa, y deslumbrando de cabeza a pies, cual un pescado de plata envuelto en seda.
Atome a una rama de una robusta encina, y mientras cortaba él la leña que yo debía cargar, vi dirigirse hacia mí, irguiendo su tremenda cabeza, un horrible oso que salía de una cueva inmediata.
Una sonrisa extraña le tuerce la boca; encógese de hombros y con vehemencia, irguiendo el busto dice: —Ustedes desisten, claro, no para todos es la bota de potro, pero yo, aunque me dejen solo, voy a seguir.
Él se quitó de la boca el cigarro, que se había apagado; volvió a encenderlo lentamente; miró el fósforo que se extinguía; lo depositó suavemente en el cenicero; después, irguiendo la cabeza, por un momento inclinada, dijo: -Oiga.
Y los árboles se sentían tan dichosos de volver a tener consigo a los niños, que se habían cubierto de capullos y agitaban suavemente sus brazos sobre las cabezas de los pequeños. Los pájaros revoloteaban y parloteaban con deleite, y las flores reían irguiendo sus cabezas sobre el césped.
Al llegar al fin de la senda, estuvo algunos instantes pensativo, pero irguiendo el cuello, como el que, acaba de adoptar una resolución enérgica, se lanzó a la espesura murmurando algunas palabras: ¡quizá una maldición!
Petaca, con el fusil al hombro, sudaba y bufaba bajo el peso del descomunal armatoste. Irguiendo su pequeña talla esforzábase por mantener un continente digno de un cazador, resistiendo con obstinación las súplicas de su primo, que le rogaba le permitiese llevar, siquiera por un ratito, el precioso instrumento.
Con bien premeditada insidia, Carranza trató de hacer creer a una buena parte del pueblo mexicano, que eran y son reaccionarios y por lo mismo partidarios del retroceso, los campesinos que piden tierras, los indígenas que claman por la redención de su raza, los hombres del campo que valerosamente pugnan por sacudir el yugo secular del cacique y del hacendado; en una palabra, los luchadores todos que irguiendo como bandera el Plan de Ayala, se esfuerzan por destruir, aunque sea a costa de sus vidas, la más ominosa de las tiranías que la humanidad ha conocido: la tiranía del señor feudal sobre los siervos de la gleba.
Temblaba tanta verdad de amor en aquellas palabras entrecortadas y trémulas, que Suzette, con los ojos enrojecidos, secos ya de lágrimas, se levantó irguiendo su linda cabeza heráldica.