ira

(redireccionado de iras)
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ira

(Del lat. ira, cólera.)
1. s. f. Estado de ánimo de enfado muy violento en el que se pierde el control sobre sí mismo se dejó llevar por la ira y golpeó la mesa. cólera calma
2. Furia de los elementos de la naturaleza el cielo desató su ira, anegando los campos y ciudades. furor
3. descargar la ira contra alguien Desfogarla contra una persona descargó su ira contra sus subordinados.
4. llenarse alguien de ira Enfadarse una persona mucho se llenó de ira al comprobar los errores que habían cometido sus alumnos.

ira

 
f. Pasión violenta que mueve a indignación y enojo.
Deseo de venganza, según orden de justicia.
Deseo de injusta venganza.
fig.Furia de los elementos.
pl. Repetición de actos de saña o venganza.

IRA (Siglas de Irish Republican Army, Ejército Republicano Irlandés)

 
polít. Organización nacionalista irlandesa de tipo extremista. En 1999 anunció un alto el fuego definitivo y en 2000 aceptó el control de sus arsenales que se inició en 2001 (suspendido entre 2002 y 2003, y en 2005). En 2005, el IRA anunció formalmente el cese de las operaciones y emprendió la lucha política para alcanzar sus objetivos de forma pacífica: la reunificación de Irlanda y el fin de la autoridad británica sobre Irlanda del Norte.
IRAInstituto Riva-Agüero
IRAInterconexión Radioeléctrica Autorizada

ira

('iɾa)
sustantivo femenino
1. sentimiento de enfado muy violento padecer ataques de ira
2. violencia de los elementos de la naturaleza la ira de una tormenta
Traducciones

ira

Zorn

ira

hněv

ira

vrede

ira

viha

ira

ljutnja

ira

怒り

ira

ira

ilska

ira

ความโกรธ

ira

sự giận dữ

ira

SF [de persona] → anger, rage; [de elementos] → fury, violence
ha provocado la ira de los críticoshe has incurred the wrath of the critics
las uvas de la irathe grapes of wrath

ira

f anger, rage
Ejemplos ?
Advierte que te llevan a dar entre las rocas de la soberbia envidia, naufragio de las honras. Cuando por la riberas andabas costa a costa, nunca del mar temiste las iras procelosas.
Lo otro sábese que ha habido muchos filósofos y anacoretas que, para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara, porque comúnmente ellos y los buenos cristianos los llaman ventanas del alma, por donde ella bebe el veneno de los vicios. Por ellos hay enamorados, incestos, estupros, muertes, adulterios, iras y robos.
Esa herramienta se llama reforma política y es obra de un pueblo, que tiene en estos momentos como Presidente Constitucional, y creo que como leal caudillo de las fuerzas revolucionarias, a un hombre que no sabe de iras, que no se es obcecado en el sentido negativo del término, que es empeñoso pero conocedor de la historia, que es lógico y razonador y también apasionado con el claro sentido de la pasión que tiene la vocación democrática por defender lo mejor de la patria.
A don Lope Felix del Carpio, soldado en la Armada de su Majestad Yo, aquel que en los pasados tiempos canté las selvas y los prados, éstos vestidos de árboles mayores y aquéllas de ganados y de flores, las armas y las leyes, que conservan los reinos y los reyes; agora, en instrumento menos grave, canto de amor suave las iras y desdenes, los males y los bienes, no del todo olvidado el fiero taratántara, templado con el silbo del pífaro sonoro.
DON JUAN Yo también, don Diego, os busco, aunque con fin muy diverso; 162 pues un accidente acaso me dijo que de mis celos sois la causa, y de sus iras hoy tomar venganza espero en vos, y así vengativo y no agradecido os quiero.
Seis años, ¡oh cuán eternos!, Vargas por tierras distintas huyó infelice, luchando del Destino con las iras, sin encontrar de consuelo ni de esperanza mezquina, un solo sueño de noche, un solo rayo de día.
Como se ve gruñir perro de casa, mirando al que se entró de fuera enfrente, estando en medio de los dos el hueso, que ninguno por él, de miedo, pasa, parando finalmente las iras del canículo suceso en que ninguno de los dos le come, obligando a que tome un palo algún criado, que los desparte airado y deja divididos, quedando el hueso en paz y ellos mordidos así feroz gruñía Zapaquilda envidiosa, efecto de celosa, aunque al gallardo Mizifuf quería: que hay mujeres de modo, que aunque no han de querer, lo quieren todo porque otras no lo quieran, y luego que rindieron lo que esperan, vuelven a estar más tibias y olvidadas.
Y si, como suele suceder, en esta nube de humo negrísimo hubiera estado envuelta la escoria, aún cuando nos hubiéramos encontrado separados de ella por más de una milla, habríamos perecido sin remedio; pero, por favor de Dios, todo aquello no fue más que puros espectros terroríficos y el humo quedóse en humo; y aún cuando tuvimos que caminar ocho leguas por sobre la escoria de este monte volcánico y entre las piedras arrojadas cerca de un lago, (-Laguna Laja-) formado también aquí, y aún cerca de la misma cumbre y cráter de la montaña, tronando entretanto a veces el monte e imitando otras el estrépito de armas guerreras y de muchas escopetas, respirando siempre iras y humo y por fin vomitando tanto fuego...
Se me dirá, tal vez, que con semejantes elementos era una verdadera insensatez arrostrar las iras policiales de la partida; pero esa crítica cesará cuando se sepa que los medios de locomoción de nuestros adversarios, eran de una fuerza análoga a aquellos de que disponíamos.
El castillo tenía altas torres desde las cuales los centinelas vigilaban la comarca, y hombres de armas prontos a caer como perros de presa sobre los desdichados señalados a sus iras; en las entrañas de la tierra había calabozos que ahogaban todos los gemidos; puentes levadizos le aislaban por completo; y el señor feudal, al dejar caer su mirada de fiera sobre el pueblo, que estaba acurrucado a la sombra del castillo, como bandada de palomas amenazada por el gavilán, exclamaba: -Nada resiste mi poder; nadie se atreve a levantar ante mí los ojos.
De sus indómitas iras mal eximir se pudiera mi vida, si al mismo tiempo no penetrara la selva un cazador caballero que de tal suerte se empeña por mi riesgo que, sacando la cuchilla, con la fiera intrépidamente osado embistió, con tal violencia que a repetidas heridas cedió el bruto su fiereza, por muchas bocas vertiendo la vida en púrpura46 envuelta.
Pero fueron en vano sus desvelos; que amor no cumple lo que juran celos, y tanto puede una mujer que llora, que vienen a reñirla, y enamora, creyendo el que ama, en sus celosas iras, por una lagrimilla mil mentiras.