Ejemplos ?
–Amigo, lo que a todo el mundo le hace ir y venir: el deseo de ganar la vida y, si se puede, de agenciarse algunas superfluidades.
Siete u ocho veces repitió Blasillo la misma operación. No hacía más que ir y venir. Cada vez llegaba más cerca de la mujer dormida.
Nunca paran del todo: siempre hay en ellas fugitivo temblor. Torna a soplar el viento y tornan a ir y venir las hojas, hasta que un turbión las arrastra o un huracán las pulveriza.
será servido de me hacer, porque la perpetuidad desta tierra y los trabajos que por sustentarla he pasado, no son para más de poder emprehender lo de adelante; porque, a no haber hecho este pie y meterme más en la tierra sin poblar aquí, si del cielo no caían hombres y caballos, por la tierra era excusado venir pocos, y muchos menos por la falta de los mantenimientos, y por mar no pueden traerse caballos, por no ser para ellos la navegación; y con poblar aquí y sustentar ya Coquimbo de prestado, pueden ir y venir a placer todos los que quisieren.
Pero, felizmente, no había hecho ninguna amistad, no hablaba con ninguno de los niños a quien diariamente me encontraba al ir y venir al almacén o al vagar por las calles a la hora de comer.
Los cuatro amigos guardaron silencio, un silencio absoluto en que se oía el ir y venir de la péndola del antiguo reloj del vestíbulo, el murmullo de la lluvia, que sacudía las ramazones de los árboles del parque, el quejido triste del viento y el revoloteo de las hojas secas contra los cristales del balcón.
Vuelvo a sentir la angustia de la sed y el polvo: Atiendo al despacioso ir y venir de aquellos indios ensabanados como fantasmas, oigo la voz melosa de aquellas criollas ataviadas con graciosa ingenuidad de estatuas clásicas, el cabello suelto, los hombros desnudos, velados apenas por rebocillo de transparente seda.
Ya experimentaba la aguda sensación de un clavo que le barrenaba los sesos -y el clavo no era sino idea fija, terca y profunda-, ya notaba el rodar, ir y venir de bolitas de plomo que chocaban entre sí, haciendo retemblar la bóveda craneana y las bolitas de plomo se reducían a dudas, cavilaciones y agitados pensamientos.
Artículo 22.- Todo habitante de la Provincia, tiene el derecho de entrar y salir del país, de ir y venir, llevando consigo sus bienes, salvo el derecho de tercero.
Tratose de lo que en el caso convenía, y resolvieron que Apolo recibiese la embajada con toda ceremonia, para dar a la pompa y aparato un remusguillo de amenaza; que se oyese con benignidad al enviado o, por mejor decir, al traído, y que aunque fuese necesario ceder un poco a las circunstancias, se procurase no exasperar a unas gentes demasiado dispuestas a cometer cualquier exceso; y en fin, que mientras durase la grave escena, Mercurio desgastara los talares en ir y venir, y volver y tornar para lo que ocurriese en una y otra parte.
Así pasaron los quince días, sin más variación que las de las mareas, que alteraban las horas de ir y venir de míster Peggotty, y también las ocupaciones de Ham.
También había algunos retratos a pastel de señoras con cabellos empolvados, que parecían ir y venir por la pared a causa de los reflejos de luz y sombra que salían chisporroteando del fuego recién encendido.