Ejemplos ?
Sin embargo el marido no podía estar en aquella isla; Alcides, —el novio de la sobrina de la señora Margarita— me dijo que ella había perdido al marido en un precipicio de Suiza. Y también recordé lo que me contó el botero la noche que llegué a la casa inundada.
El curso de la quebrada Las Lajas que atraviesa el cantón está rodeado de piedras muy pulidas (Lajas) en el Sitio La Moquillada, que significa oquedad en términos particulares, un recodo de la quebrada está protegida por una majestuosa pared de piedras pulidas superpuestas, y exactamente bajo ese capricho natural el milenario caudal ha tallado un canal en medio de la roca inundada por el agua en donde se pierde rugiendo para salir más adelante, Este impresionante conjunto natural es la Moquillada.
Nunca he visto nada semejante. Le veo todavía, con su cabeza calva, inundada de sudor de tal modo, bajo un sol ardiente, que me parecía que se iba a derretir.
La piel amarilla, inundada de viscoso sudor, hallábase pegada a los huesos, y por los párpados entreabiertos veíase la pupila inmóvil, apagada y vidriosa.
Pero ese día, el viento parecía traer oculta la misión de soplar contra el tiempo y nadie se daba cuenta de que los seres humanos, los ferrocarriles y todo se movía con una lentitud angustiosa. Soporté el viaje con una paciencia inmensa y al llegar a la casa inundada fue María la que vino a recibirme al embarcadero.
–cosmogénesis caóticas de tuerqueríos mecánicos– E inconsciente de su ausencia errátil –adormecido el pulso de su afán volante– vuelta vacíos de inanidades combas, distante el pedestal inútil de su base plástica –imitación del hierro– ante el estruendo de los decibeles –explosión sin pirotecnias– desintegrada se dispersó por las esferas trémulas de su universo plúvico y prorrumpió en angustia los hallazgos casquivanos de su señal cuadrada. Inundada de crisálidas fugaces...
El deber y el amor a par fueron de mi fe combatida el escudo; mas, si entonces el deber tanto pudo, aún sin él me bastaba el amor: y al caer, en mi sangre inundada: «dulce esposo, clamé, por ti muero» y tu nora re fue el nombre postrero que en mis labios oyó el matador.
No sé por qué causa, Alcides no me llevaba nunca; y después ella se enfermó. Ese verano fueron a la casa inundada antes que la señora Margarita se repusiera y pasaron los primeros días en seco.
Y Mecenas se paseaba por todos, con la cara inundada de cierta majestad, el vientre feliz y la corona en la cabeza, como un rey de naipe.
Con los codos sobre sus rodillas, la cabeza entre las manos, los ojos fijos en la fragata y la cara inundada en llanto, espera inmóvil, como una estatua del dolor, a que el buque desaparezca.
El viento los favorecía; pero la barca estaba inundada, navegaba mal, y los dos hombres, marineros ante todo, olvidaron la catástrofe, y, con los achicadores en la mano, encorváronse dentro de la cala, arrojando paletadas de agua al mar.
La sangre abandonó su rostro encantador, que se volvió blanco como el mármol; sus hermosos brazos cayeron a lo largo de su cuerpo como si sus músculos se hubieran relajado y se apoyó en una columna, pues desfallecían sus piernas. Yo me dirigí vacilante hacia la puerta de la iglesia, lívido, con la frente inundada de sudor más sangrante que el del Calvario.