intruso


También se encuentra en: Sinónimos.

intruso, a

(Del lat. intrusus, introducido.)
1. adj./ s. Que se ha introducido sin derecho en un lugar prohibido, conversación ajena, u otra cosa alcancé a ver cómo unos intrusos saltaban la valla de mi propiedad. extraño
2. Que ocupa un cargo o una profesión que no le corresponde.
3. Que alterna con personas de condición superior.

intruso, -sa

 
adj. Que se ha introducido sin derecho.
adj.-s. Díc. de la persona que detenta alguna cosa alcanzada por intrusión.

intruso, -sa

(in'tɾuso, -sa)
abreviación
persona que se introduce en un lugar o ejerce un cargo sin autorización Resultó ser que quien se decía ser el dueño de la casa estaba intruso.

intruso, -sa


sustantivo masculino-femenino
persona que se introduce en un lugar o ejerce un cargo sin autorización Los intrusos fueron expulsados del salón de reuniones.
Sinónimos

intruso

, intrusa
adjetivo y sustantivo
extraño, entrometido, forastero, advenedizo.
Intruso es aquel que, sin derecho a ello, ocupa un cargo o está en un lugar que no le corresponde. De ahí se deriva la sinonimia con voces que ponen el acento en la situación de ser ajeno que presenta una cosa o una persona.
Traducciones

intruso

vetřelec

intruso

ubuden gæst

intruso

tunkeilija

intruso

intrus

intruso

uljez

intruso

侵入者

intruso

침입자

intruso

indringer

intruso

inntrenger

intruso

intruz

intruso

intruso

intruso

inkräktare

intruso

ผู้บุกรุก

intruso

người xâm nhập

intruso

入侵者

intruso

入侵者

intruso

הפורץ

intruso

/a
A. ADJintrusive
B. SM/F (gen) → intruder; (= extraño) → outsider; (en fiesta) → gatecrasher (Jur) → trespasser (Mil, Pol) → infiltrator
intruso/a informático/ahacker
Ejemplos ?
Mudaré mi oficina; me mudaré a otra parte, y le notificaré que si lo encuentro en mi nuevo domicilio procederé contra él como contra un vulgar intruso.
La verdad es que, siendo Tremontorio el único que se hallaba en carácter allí, y, como si dijéramos, en su propia casa, parecía el intruso y el pegadizo entre tantos degenerados.
Sin duda era la reina de las abejas que me dijo con voz exaltada: —¿A qué has venido a mi reino? ¡Intruso! Una abeja interfirió con reverencias a la reina e informó: —Su majestad, lo atrapé cuando estaba durmiendo sobre nuestras bellas flores— —Yo no sabía que el lugar donde me había dormido era de usted.
Arcila declarólo luego espejo de administradoras. Ella se iba por esas mangas, y, a güinchazo limpio, extirpaba cuanta malecilla o yerbajo intruso asomase la cabeza.
El toro dejó sobre la arena al moribundo Pizí para arrojarse sobre el intruso fraile, quien con mucho desparpajo se quitó la capa blanca y se puso a sacarle suertes a la navarra, a la verónica y a la criolla, hasta cansar al bicho, dando así tiempo para que los chulos retirasen al malaventurado torero.
De la tropilla que arreaba, sólo la yegua madrina y dos caballos eran de los que había llevado, al salir del lado de sus padres, y pocos relinchos cambiaron con las manadas del pago, por series, en su mayor parte, desconocidas; así sucede, que las vueltas, después de muy largas ausencias, despiertan siempre más curiosidad que cariño entre los que así se vuelven a ver, y que, por poco, parece intruso el que llega.
Pero el viejo abecedario no quería por vecino al nuevo, y había saltado en el anaquel pegando un empellón al intruso, el cual cayó al suelo, y allí estaba ahora con todas las hojas dispersas.
--“La gente decente sólo viene a este barrio a comprar barato”... --“Hay un olor a jabón, y otro olor intruso, extranjero, que anestesian, en este barrio...
Se volvía a morir por no oír su órgano tocado por manos semejantes. Lo que tiene que, si es verdad lo que me han dicho, las gentes del barrio le preparan una buena al intruso.
A pesar de nuestros justos resentimientos contra los inicuos españoles, nuestro magnánimo corazón se digna, aún, a abrirles por última vez una vía a la conciliación y a la amistad; todavía se les invita a vivir entre nosotros pacíficamente, si detestando sus crímenes y convirtiéndose de buena fe, cooperan con nosotros a la destrucción del gobierno intruso de la España y al restablecimiento de la República de Venezuela.
Pérez, que era un sabio hispano-americano del Ecuador, que vivía en España muchos años hacía, estudiando nuestras letras y ciencias y haciendo frecuentes viajes a París, Londres, Rusia, Berlín y otras capitales; Pérez, que no se llamaba Pérez, sino Gilledo, y viajaba de incógnito, a veces, para estudiar las cosas de España, sin que estas se las disfrazara nadie al saberse quien él era; digo que Gilledo o Pérez había creído que el intruso Álvarez, era alguna notabilidad de campanario, que se daba tono de sabio con extravagancias y manías que no eran más que pura comedia.
Pero lo mismo da para el caso que el rey por quien luchaban se llamase Fernando VII que Isabel II, y que el intruso fuese Pepe Botellas; que Antonio de Orleáns o Fernando de Coburgo.