interlocutor


También se encuentra en: Sinónimos.

interlocutor, a

(Del lat. moderno interlocutor < bajo lat. interloqui < inter, entre + loqui, hablar.)
1. s. Cada una de las personas que participan en un diálogo o en una conversación las intervenciones de los interlocutores superan el tiempo concedido por el moderador.
2. Persona perteneciente a un partido, empresa, grupo o familia, con la que se puede llevar a cabo un pacto, acuerdo o discusión no pudimos cerrar el negocio por falta de interlocutor válido.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

interlocutor, -ra

 
m. f. Cada una de las personas que toman parte en un diálogo.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

interlocutor, -ra

(inteɾloku'toɾ, -ɾa)
sustantivo masculino-femenino
persona que toma parte en un diálogo Atacó a su interlocutor con insinuaciones deshonestas.
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

interlocutor

, interlocutora
sustantivo
internuncio, oyente.
Internuncio es el que participa en un debate en representación de otra persona.
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

interlocutor

speaker, interlocutor

interlocutor

interlocutore

interlocutor

SM/F (gen) → speaker, interlocutor (frm); (al teléfono) → person at the other end of the line
mi interlocutorthe person I was speaking to, the person who spoke to me
interlocutor(a) válido/a (Pol) → official negotiator, official spokesman
interlocutores socialessocial partners
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
-Justo, un carácter, que es lo que necesitamos en este país sin... -Sin carácteres -añadió el interlocutor acabando la frase con el esdrújulo apuntado.
Hay que empezar comentando sus propios fallos y luego llevar a su interlocutor a comprender, sin pronunciar más palabras de las necesarias.
—Desearía saber cómo son las que usted piensa haciéndose el dormido. Sostuvo la mirada que le clavaba su interlocutor, y dijo: —Tiene razón el señor.
¿Qué van a hacer, vamos a ignorar a 1.353 millones, vamos a ignorar a la primera economía del mundo, vamos a ignorar a quién se sienta en el Consejo de Seguridad y conforma uno de los cinco votos permanentes, vamos a ignorar a quién es el principal interlocutor hoy de Estados Unidos?
Se levantó, haciendo ondular la cola de su graciosamente desmañado traje de interior, de «meteoro» malva, con bordados acachemirados y flequillos de seda floja; y, al dar la espalda a su interlocutor (aquel Francisco Javier Solano con el cual había flirteado tantas veces en tan diversas ocasiones), pudo él notar la plenitud que los treinta y tres años habían prestado a las bellas formas de Irene y el esplendor de su nuca, donde nacían, entre nácares y marfiles, rebeldes rizos cortos, aborrascados, como si un soplo ardiente los encrespase.
Puede que el champán tuviese alguna composición que trastornase los sentidos... -¡El champán! -repitió el otro interlocutor-. El champán es lo que prueba la verdad...
¿Y no le parece a usted que más valiera que el peregrino se dedicase a cavar una heredad? En otro tiempo, tal vez le hubiese respondido a mi interlocutor algo fuerte.
Pero estoy, desde ahora, seguro que el colorao me va a cortar a luz. El semblante de su interlocutor había adquirido un singular poder de brillo.
El judío levantó un instante los ojos de su yunque, suspendió su continuo martilleo, y sin mostrar la menor emoción, preguntó a su interpelante: -¿Y qué dicen de ella? -Dicen -prosiguió su interlocutor-, dicen...
Éstas y otras teorías análogas desarrolló exaltadamente mi interlocutor, mientras nos acercábamos al valle, que por fin avistamos cuando el sol ascendía a su cenit.
Y esto diciendo, Daniel empujó suavemente a su interlocutor hacia la calle, recogió sus trebejos muy despacio y comenzó a cerrar con dobles cerrojos y aldabas la puerta de la tiendecilla.
Ahora sólo nos resta consignar que el pequeñuelo interlocutor, al dirigir tan graves cargos a su madre y a su hermana, llegaba al portal, vestido con levita, pantalón y chaleco de mahón gris; agarrotado su cuello entre los revueltos y atropellados pliegues de una enorme corbata de percal con grandes cuadros rojos; medio oculta su diminuta e inteligente cabeza bajo las anchas alas de un sombrero de paja con cinta verde, y calzado, por último, con gruesos zapatos de Novales.