Ejemplos ?
Los más destacados personajes insubordinados eran los tenientes Morelli y Salvati con un escuadrón de caballería que asume el nombre de Escuadrón de la Muerte, pero el episodio alcanza mayor magnitud cuando el General Guillermo Pepe se une al movimiento.
La Horda Dorada jamás se recuperará totalmente de este golpe, y Toqtamish, despojado de su trono, dejará de ser una amenaza. Tamerlán regresa lentamente hacia Samarcanda, aprovechando su paso para castigar a gobernantes insubordinados.
Correa permaneció secuestrado en el hospital cerca de nueve horas, hasta que en la noche, mientras al parecer se realizaba un operativo conjunto entre la policía de operaciones especiales y los policías insubordinados para sacar al presidente del edificio, un violento operativo militar desató un fuego cruzado de más de veinte minutos entre policías rebeldes y militares del ejército ecuatoriano junto a policías del Grupo de Operaciones Especiales (GOE), quienes luego de la balacera rescataron al Presidente del Hospital de la Policía Nacional.
Parece que doña Francisca no aguantaba muchas pulgas; pues es fama que cuando la mostaza se le subía a las narices, repartía bofetones y chicotillazos entre los militares insubordinados, o hacía aplicar palizas de padre y muy señor mío, a los periodistas que osaban decir, ¡habrá desvergüenza!, en letras de molde: La mujer sólo manda en la cocina.
Entre aquellos angelitos no se sabe lo que es broma; y prueba de ello, que si tremendos fueron los zurriagazos que el vigilante sacudió en las nalgas de sus insubordinados condiscípulos, no fueron más flojas las guantadas que éstos le atizaron en las mismísimas narices.
ADEMAS DE TOMAR MEDIDAS CONTRA NUESTROS ADVERSARIOS, LA POLICIA, PODRA OCULTAR NUESTROS ACTOS, FABRICAR PRETEXTOS PARA ATACAR A LOS INSUBORDINADOS, ETC.
Durante su gestión, Lunney estuvo en estrecho contacto con los astronautas, a los que su predecesor consideraba como «insubordinados».
Pero por el contrario esta tropa europea era más susceptible a enfermar, y sin disciplinar eran más insubordinados que los americanos.
Por otra parte, varios de esos líderes independentistas estaban unidos por lazos familiares: el mismo Delgado era tío de Manuel José Arce, y guardaba parentesco con la familia Lara y Aranzamendi, y era primo de los hermanos Aguilar.En contraposición a sus aspiraciones, los insubordinados salvadoreños tenían a las autoridades del reino encabezadas por la alianza del capitán general José de Bustamante y Guerra, y el arzobispo Ramón Casaus y Torres.
El 28 de febrero de 1854, hizo jurar una alianza a algunos rancheros a la República de Sonora para iniciar una «campaña militar», pero nuevas deserciones disminuyeron el contingente, aunado a la penosa situación de su milicia. Para contrarrestar esta situación, trató de poner orden ejecutando a los insubordinados.
«Nunca esperé que ese intento viniera de la policía nacional, que este gobierno le ha incrementado el salario a todos en 81 por ciento como promedio, pero son 42 000 miembros y los insubordinados fueron un grupo proporcionalmente muy pequeño de esa fuerza».
El presidente provisional rehusó sujetarse a las demandas de los jefes insubordinados y, después de un breve altercado, los convenció de que se habían excedido en su autoridad y nombró lo escrito en el Plan de San Luis en el artículo 8.º y 11.º C, que dicen lo siguiente: Las fuerzas revolucionarias causaron daños al comercio local.