ino

-ino -ina

 
Sufijo procedente del l. -inu. Se une a sustantivos para formar, solo o combinado con es, adjetivos que indican materia, origen o pertenencia, o para formar diminutivos.
quím. org. Terminación convencional de los hidrocarburos no saturados acetilénicos de la serie acíclica.
Ejemplos ?
Capítulo 80 del anime Naruto Shippuden Ino Yamanaka: le pide que cuide de Chōji y Shikamaru para que no hagan locuras, y que no se dejara vencer por Sakura en el ninjutsu, ni mucho menos en el amor.
En cualquier caso, Ino le pide que le salude a Kurenai de su parte, a lo que él se sorprende y se pone nervioso, lo que indica que la posibilidad de una relación era bien conocida por la gente.
Suele aparecer como -zuelo o -zuela o como -ezuelo o -ezuela (ladronzuelo, reyezuelo). -ino o -ina: niebla, neblina; cebolla, cebollino.
El diminituvo -ino que posee Barceíno, propio de la lengua asturleonesa, nos indica que sus repobladores en el siglo XII procedían de otras zonas del Reino de León, siendo bastante común en leonés la existencia de localidades contiguas en que el nombre de una es un diminutivo del de la otra como ocurría en otras localidades leonesas (Almendra y Almendrina, Moral y Moralina, Carbajales y Carbajalinos, etc).
suma Sarutobi es un personaje ficticio, su común aparición en el manga y anime Naruto. Era el sensei del grupo 10, donde lo integran Shikamaru Nara, Ino Yamanaka y Chōji Akimichi.
Japón dominó la isla desde 1895 y el etnógrafo Ino Kanori fue encargado de estudiar a los aborígenes, publicando estudios sobre ocho etnias.
La compañía de granaderos del regimiento Concordia, que fué la nombrada para el desi ejo, se embarulló en una de las evoluciones. El capitán recon ino con aspereza á uno de los oiíciaks, y la tropa se insubordinó.
Sólo sé de una mujer de los pasados tiempos que matase a sus hijos; sólo sé de Ino, furiosa por orden divina, cuando la esposa de Zeus la arrojó de su palacio y trastornó su juicio, y la miserable cayó en la mar por el impío asesinato de sus hijos, saltando desde la orilla y pereciendo al mismo tiempo que ellos.
Tanto el tumulto fue, tanta la chilla que, unciendo los delfines a su coche, llegó Neptuno a Etiopia aquella noche. Ino con Melicerte en triste guaya, cuanto glauco y tritón puede contarse, nereida y los demás que en el mar haya, nadan con gran desorden por salvarse.
Pinta al Satúrneo Júpiter esquivo contra el terrestre bando de Briareo y al soberbio Jayán, en vano altivo. Celosa a Juno, congojoso a Orfeo, hermosa a Hebe, lastimada a Ino, a Clito bello, y sin fe a Tereo.
Furtivamente a él en sus primeras cunas Ino, su tía materna, lo cría, después, dado a ellas, las ninfas Niseidas en las cavernas lo ocultaron suyas y de leche alimentos le dieron.
Agarró con sus brazos la mano izquierda, y poniendo el pie en el costado del infeliz, le arrancó el hombro, no por su fuerza, sino por facultad que el dios concedió a sus manos. Ino por otra parte consiguió desgarrar sus carnes, y Autónoe y toda la turba de las bacantes se echó encima, y todo con griterío, él gimiendo mientras pudo tener aliento, ellas gritando victoria.