Ejemplos ?
Hablan ideologías incomunicantes y repulsivas. Schelling se deja ir a una etimología ingeniosa, pero que sólo tiene un valor metafórico.
Le di la enhorabuena por su buen aspecto y su buen humor, y me fijé entonces en que su butacón tenía ruedas. -Es una idea ingeniosa, ¿verdad?
Es perseverante, ingeniosa, astuta y perfectamente versada en los conocimientos que sus deberes parecen necesitar con más urgencia.
Después él mismo se nombró encargado del vino, y construyó una celda, para guardarlo, en el hueco de un árbol. ¡Vaya una cosa ingeniosa!
CÍCLOPE ¡Ah! ¡Ingeniosa es la cepa! ULISES Y si bebes a tragos mucho para mucha comida, humedeciendo tu vientre sin sed, para el sueño es.
Esta ciudad primorosa, manantial de gente amable cortés, discreta y afable, advertida e ingeniosa es mi patria venturosa; pero la siempre importuna crueldad de mi fortuna, rompiendo a mi dicha el lazo, me arrebató del regazo de esa mi adorada cuna.
Pero ahora es lo peor que no me puedo valer de engaño ni de invención, por ingeniosa que sea, porque el viejo faraón, después de echar la sentencia, a la sentencia añadió: «Y has de quedar encerrada hasta saber si es, o no, verdad lo que me dijeres»; conque es preciso que hoy no sólo pierda la vida, pero la reputación que me han dado mis enredos, que tanto afán y sudor me han costado.
Esta recopilación contiene proverbios, adivinanzas, retahílas y algunos cuentos. Los redactores tuvieron la idea ingeniosa de convocar un concurso de relatos legendarios: el premio se lo llevó un cuento de M.
parte, desde luego, de un principio luminoso, tanto más admisible cuanto que es imparcial, y no es la divisa exclusiva e intolerante de un partido literario que no quisiese capitular con el contrario; antes puede aplicarse en apoyo de entrambos: «el gusto de las naciones en materia de teatro -dice- procede de la diferencia de sus necesidades morales y de su modo de ver, sentir, juzgar y existir.» El autor, fundado en este principio, desenvuelve hábilmente las causas locales que han determinado la admisión del gusto clásico o romántico en cada país, y podemos asegurar que pocas veces hemos visto defender esta cuestión de una manera tan ingeniosa y tan cierta.
Encantados los habitantes de Bellver con tan ingeniosa solución, volvieron a reunirse en consejo, mandaron levantar una horca en la plaza y cuando ya la multitud ocupaba sus avenidas, se dirigieron a la cárcel por las armas, en corporación y con toda la solemnidad que la importancia del caso requería.
Una sola palabra de análisis, incluso si es elogiosa, puede extinguir de inmediato la salida ingeniosa más excelente, cuya llama debería infundir calor después de haber brillado.
A esta ingeniosa sobriedad, que pudiéramos llamar roma si el ministro se hubiera permitido el apócope de apellidarse Romo en vez de Romero, no le falta más que la novedad del fondo, pues en cuanto a la de forma, ocasión y accidentes, no conoce rival en los fastos parlamentarios.