Ejemplos ?
El obstáculo de esto último ha sido una concepción lo suficientemente científica de la consciencia, seguramente precursora de cualquier concepción de la mente que pueda ingeniarse.
Es probable que, si al principio utilizó el hombre los servicios del caballo montándolo a pelo, y sin tener medio alguno para dirigirlo y contenerlo, como aparece en antiquísimas representaciones, pronto debió de ingeniarse para suplir estas deficiencias, ideando una brida primitiva con riendas, a las que se agregaría más tarde un palo corto, atravesado en la boca del animal, verdadero embrión del filete, que sería el primer instrumento que sirvió para regular la velocidad del caballo y para detenerlo en su carrera.
Como en esa época no existían todavía los tractores ni los camiones grandes, tuvieron que ingeniarse para abrir las calles, usando palas y machetes, azadas y otras herramientas propias de la agricultura.
Esto está indicando la gradación natural de las voces genio e ingenio; la que confirman los derivados de esta última, ingenioso, ingeniarse, ingeniero, en las que seguramente no se entiende el espíritu de creación, sino una cosa muy secundaria.
Los padres jesuitas, propietarios del fundo, decían que San Borja apenas tenía agua para que un pato nadase con holgura; pero ellos sabían ingeniarse para contar siempre con algunos riegos más a expensas de las haciendas vecinas, con cuyos dueños mantenían constantes litigios.
Otros chicos, en las calles que el aprendiz iba recorriendo, extendían la mano, contando cosas muy plañideras, y los señores, sin mirarlos les alargaban perros. «Si tiés hambre, ingéniate como los demás», era la imperiosa instrucción de la madre. Ingeniarse significaba pedir limosna o...
Incluía la media guinea (me asusta pensar todo lo que habría tenido que trabajar y que ingeniarse para conseguir que saliera de la caja de Barkis), y me contaba que miss Betsey vivía cerca de Dover; pero si era en Dover mismo, o en Hy the Landgate, o en Folkestone, no podía decirlo.
Él, Natario, viviría de su sudor, pero con la frente alta..., es un decir, y lo de la frente alta, una frase que jamás había pronunciado el chico; pero dentro de sí, Natario se hacía superior a la humillación de su inutilidad y pequeñez, con la certidumbre de no ser capaz -ni de trance de muerte- de «ingeniarse como los más», ¡mendigos o rateros!
Todos los platos y postres fueron preparados en Marchigüe, en el hotel de don Carlos López donde trabajaron afanosamente las familias Retamales y Anselmo para traducir primero el menú, ingeniarse las maneras de hacerlo con los productos locales y cocinarlos de forma tal, que no fueran percibidas las gallinas, patos y chanchos locales además de algunas moras desgranadas, que convenientemente saladas, harían de caviar.
El reventón de una rueda trasera en el Gran Premio de Australia, a pocas vueltas del final, en plena recta yendo a más de 300 km/h le pudo arrebatar el título (tuvo que ingeniarse para frenar magistralmente y salvarse de un peligroso accidente pero perdió la oportunidad de ganar el campeonato).