indiscreto

(redireccionado de indiscretos)
También se encuentra en: Sinónimos.

indiscreto, a

1. adj./ s. Que no tiene discreción no le cuentes nada porque es muy indiscreto. voceras discreto
2. adj. Que se hace sin discreción no pienso responder las preguntas indiscretas. inoportuno

indiscreto, -ta

 
adj.-s. Que obra sin discreción.
adj. Que se hace sin discreción.

indiscreto, -ta

(indis'kɾeto, -ta)
abreviación
que se hace o dice sin prudencia un comentario indiscreto
Traducciones

indiscreto

indiscreto

indiscreto

ADJ (= falto de discreción) → indiscreet; (= falto de tacto) → tactless
Ejemplos ?
Si a un caballero le convenía ser víctima de los espías, de los indiscretos y de los chismosos (siempre sin citar nombres), era muy dueño.
Carta XXIXDe los avisos indiscretos Preguntas sobre nuestro Marcelino, y quieres saber que hace. Raras veces nos viene a ver, no por otra razón sino porque teme de oír la verdad, peligro que ya no le hace falta temer, pues la verdad no se ha de decir sino que hay que sentirla.
Se desenvainaban las espadas, tintineaban los vasos, los diputados salían volando por las ventanas y el manto imperial caía sobre los hombros de Bonaparte, hasta que la mañana siguiente ahuyentaba al fantasma, y el asombrado París se enteraba, por las vestales poco reservadas y los indiscretos paladines, del peligro de que había escapado una vez más.
Los lejanos vapores del desierto nublan los ojos indiscretos, y allí puede el vago recorrer sin recelo la inmensidad, y sacar de sus pajonales mil recursos misteriosos, que no sólo le permitan vivir, sino también hacer, de cuando en cuando, figura de gente, en estos mundos de Dios, retribuir en la pulpería una convidada, o afianzar una parada a la taba o al truco.
Vestido de rojo penetra el Estío). Diciembre el ardiente sus pasiones narra, Y habla de indiscretos, suaves esperezos. (Pulsa su bordona la inquieta cigarra, Y el grillo armoniza collares de rezos).
Ya no mira la Duquesa como quien prende fuego al mundo, sino con ojos lánguidos, que fingen, sin querer fingir, una sencillez y una modestia encantadoras; los más bizarros caballeros de la brillante juventud, a que fue siempre aficionada la Duquesa, ya no le merecen más que miradas maternales; parece que les dice con los ojos: «Ya no sois para mí; os admiro, os comprendo y adoro como obras maravillosas de la Naturaleza; pero esta adoración es desinteresada; nada espero, nada esperéis tampoco; veo en vosotros los hijos que no tengo y que echo de menos ahora; si aún os agrado, gozad en silencio del espectáculo interesante de una hermosura que se desmorona; pero callad, no me habléis de amor, seríais indiscretos.
Empezaba con una aclaración de aplicación universal, y que se repetía en todos los sucesos de su vida, a saber: que «ella también era madre»; después me decía que había visto días mejores, pero que en todas las épocas de su existencia había tenido una antipatía invencible por los espías, los indiscretos y los chismosos.
No citaba nombres; decía que yo podría adivinar a quién se referían aquellos títulos; pero ella había sentido siempre el más profundo desprecio por los espías, los indiscretos y los chismosos, particularmente cuando esos defectos se encontraban en una persona que llevaba el luto de viuda (esto subrayado).
Cuando se hubo organizado ya la Municipalidad, fue más difícil, porque había más ojos, indiscretos, algunos, y más manos, codiciosas todas, para vigilar, en provecho propio, y atropellas también cualquier fuente turbia de utilidades.
Fue registrada muchas veces sin que se encontrara nada, y hasta que la guardia civil tomó cartas en el asunto y descubrió en una cueva, cuya entrada estaba muy bien disimulada, todo el material de falsificar moneda, y a poco de andar echó el guante a los monederos falsos, que hacían aquellos aparatos de espanto, para trabajar en paz y libres de indiscretos.
A los discretos los tenía lejos de sí a las pocas palabras; a los indiscretos, con más trabajo y alguna frialdad inevitable; pero no tardaba mucho en verse libre de todos.
Todo a los enamorados, fuera de ellos mismos, les estorba: la luz del día, que les delata a los curiosos; la luna filtrada por los árboles, que les expone a los indiscretos.